RUTA CANTERAS AZULES – CERRO GORDO – OBSERVATORIO DE AVES

Provincia: Málaga
Población: Coín
Tipo de recorrido: Circular
Recorrido: 6.31 Km
Desnivel acumulado: 279 m
Dificultad: Moderado
Época recomendada: Cualquiera menos verano
Fecha de realización: 02/10/2021

Segunda ruta del segundo embarazo. En esta ocasión, bastante más dura que la primera, que fue solo un paseo.

Es una zona más concurrida de las que solemos visitar, pero es muy sencillo llegar, tiene muchos caminos de pista forestal, y mucha gente los usa para pasear en grupos o con perros.

Aparcamos el coche (coordenadas: 36.629300, -4.756466) y nos pusimos en marcha.

Hoy el peque no tenía intención alguna de andar, y mucho menos por una zona tan pedregosa como ésta.

Los primeros 500 metros apenas tenían desnivel. Caminábamos por una pista ancha, aunque pedregosa.

Después tomamos un desvío a la derecha, adentrándonos en un campo de pinos, para comenzar a hacer la circular. A partir de ese momento nos esperaban 2 kilómetros de subida constante.

Poco a poco la subida se hizo cada vez más intensa y el terreno más incómodo. En este tramo sólo encontramos una bifurcación que tomamos a la derecha.

A Miguel, con 14 kilos a la espalda, y a mí, de 17 semanas de un embarazo malo y doloroso, se nos hizo bastante largo este tramo de subida, hasta que llegamos al primer mirador de las Canteras Azules.

Yo esperaba encontrar unas canteras tradicionales, de piedra tallada, pero lo único que había era una zona rocosa y unas bonitas vistas del pinar parcialmente tapado por las nubes.

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La subida no terminó ahí. Todavía nos quedaba otro tramo de 200 metros de subida para ir a ver el siguiente mirador, que era casi idéntico al primero.

Cuando pensaba que la peor parte había pasado, nos encontramos con el último tramo de subida para llegar al Cerro Gordo: aún más desnivel, y terreno aún más incómodo. Las vistas desde el cerro no tenían nada de especial.

Por fin, después de la fatigosa subida, comenzó la bajada, que aunque pedregosa, era mucho menos exigente físicamente. Encontramos dos bifurcaciones: la primera a la izquierda y la segunda a la derecha.

Todavía quedaba un tramo más de 400 metros de subida. Me planteé si hacerlo o no, pero el tramo de bajada me había servido para cargar energías y, tras preguntar a Miguel, nos animamos… Fue dura, sobre todo para mí, porque en esta ocasión, además del terreno pedregoso, se sumaba que el sol ya nos calentaba mucho. Este tramo era de subida y bajada por el mismo sitio.

Durante la subida, escuchamos a una niña llorar. Cuando nos acercamos, vimos a una familia con dos niños que venían de vuelta del mirador, pasándolo realmente mal, sobre todo la niña que gritaba y lloraba, por ir resbalando con las piedras en las zonas de bajada. Ninguno de los niños eran pequeños (creo que el menor tenía 10 y la mayor por lo menos 13) y la zona, aunque incómoda, no era, ni de lejos, de las peores que hemos encontrado. Pero como suele ser habitual, la experiencia en la montaña hace mucho (esta familia, por su aspecto físico, evidentemente no la tenía) y el calzado es aún más fundamental (ellos iban con calzado de suela lisa). Resultado: niños pasándolo mal y familia a punto de caerse en varias ocasiones.

Aunque era un observatorio de aves, al subir estaba todo bastante desangelado. La subida fue dura y únicamente las vistas, de las que disfrutamos a la bajada, merecieron la pena.

Tras bajar del mirador, alcanzar y superar a la familia de antes que continuaba sufriendo, llegamos a la parte más sencilla de la ruta.

Nos quedaban 3 kilómetros de ruta que hicimos mucho más rápido porque el desnivel y el terreno eran más amigables.

No había bifurcaciones. Sólo poco antes de llegar al coche giramos a la izquierda en la carretera y después a la derecha. La circular nos dejó, tras dos horas y media, de nuevo en el coche.

La mayor parte del recorrido de esta ruta es un terreno pedregoso y bastante incómodo, sobre todo en las zonas con desnivel, vimos a gente pasándolo mal… por lo que es especialmente importante llevar calzado de montaña.

Dadas mis circunstancias, el tipo de terreno y el desnivel, la califico como moderada y no como fácil como los tracks que seguí.

Siendo otoño, no había mucha flora de la que disfrutar, pero sí pudimos fotografiar bien de cerca una mariposa, perfectamente mimetizada, y Miguel cogió una mini-mantis religiosa.

Para descargar el track, pinchar aquí.

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