DÍA 9: SUPERBLUE

Hoy el pronóstico del tiempo era de lluvia todo el día, así que había que buscar un plan que fuera a cubierto.
Decidimos ir al Superblue, un museo de «experiencia inmersiva».
Si sacabas las entradas por internet, el precio era 3$ más barato.
Aún así el precio de las entradas, sumando las tasas, es completamente prohibitivo. Nos costaron más de 80$ las dos entradas.
Siendo un museo de este estilo preferimos dejar al niño en casa.
Cómo suele ser habitual, tardamos más o menos media hora llegar.
Estaba en un polígono industrial.
Pudimos aparcar fuera.
Al llegar dejamos la mochila en la taquilla y empezamos a ver la exposición.
Había dos salas de experiencia inmersiva. La primera era una sala con una pantalla de la que salían diferentes animaciones de flores
La segunda sala era cuadrada con espejos en dos de sus lados.
Había varias animaciones (flores, lluvia…).


Tras hacer las fotos de rigor, continuamos la visita por otra sala con flores que parecían respirar.


Colocarse debajo era bastante relajante.


Después pasamos a una sala donde, en un video, veíamos como un autor de arte moderno que trabaja con la luz, nos explicaba su trabajo.
No entendimos ni papa de lo que la asistente de sala nos explicó, salvo que no podíamos hacer fotos.
Si hasta ese momento a Miguel no le había gustado la visita, el meternos una sala, blanca, con una luz al principio y al final, sin haber entendiendo la explicación, le estresó aún más…
No entendimos muy bien esa obra.
En la siguiente sala nos pusieron otro video explicando qué íbamos a ver.
Esta obra era un laberinto de espejos, incluido techo, y un reflector que hacía de tu imagen un holograma, como si fueran ramas.


En hora y media habíamos finalizado la visita, aunque con el tráfico de medio día tardamos 50 min en volver a casa.
Después de almorzar nos tocaba volver a por la última vacuna del peque.
Al pesar de ser el último día, sin duda fue el peor. Tuvimos que dar varias vueltas para poder aparcar, está vez no nos dejaron entrar a los dos, solo a uno. Así que yo tuve que quedarme en la sala de espera y Miguel en el coche durante más de tres horas y media… Una putada mayúscula, pero estaba la sala de espera de urgencias llena como nunca antes y con la variable Omicron, habían endurecido las medidas.
Al menos, el peque se quedó dormido y se quitó un buen rato de espera y fue el último día que tuvimos que ir.

DÍA 10: SOUTH MIAMI BEACH, BAYSIDE Y METROMOVER

ÍNDICE DEL VIAJE

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