ALDEA EL ACEBUCHAL

Frigiliana es uno de los pueblos blancos más bonitos de Málaga y sin duda un lugar de visita imprescindible si se vive o se visita Málaga. Lo que no tanta gente sabe es que a 7 kilómetros se encuentra una mini aldea que es una versión pequeña de este precioso pueblo.

Hay que avisar que para llegar hasta allí, hay un tramo de aproximadamente 2 kilómetros en los que hay que recorrer un trozo de pista forestal en no muy buen estado.

A pesar de su pequeño tamaño, El Acebuchal aparece ya en las crónicas que relatan las revueltas moriscas del siglo XVI, aunque fue en los años cuarenta cuando vivió su mayor esplendor.

Debido a los enfrentamientos entre los maquis y la Guardia Civil, dado que la localidad estaba entre dos fuegos (el cuartel de Frigiliana y los rebeldes escondidos en las montañas de la comarca de La Axarquía), el instituto armado decidió desalojar el lugar en 1948. Con el paso de los años el lugar quedó abandonado y en ruinas.

Fueron los regentes del Bar El Acebuchal quienes decidieron, invirtiendo su dinero, dar vida de nuevo a este pueblo abandonado. Tras ellos, otros vecinos de Frigiliana les siguieron. 

De modo permanente sólo viven allí 10 personas: cuatro miembros de una familia británica, un jubilado danés, una familia belga con dos hijos que regenta un pequeño hotel con cuatro habitaciones llamado «The lost village«, y Rafael Guerrero, un gaditano que hace algo más de un año decidió abrir un coqueto restaurante.

Hay que avisar que aunque el lugar está lleno de encanto y en un enclave precioso, es una aldea muy muy pequeña. Apena son dos calles de las cuales, bonita y fotogénica, sólo es una.

Aparte de esa calle hay una pequeña capilla consagrada a San Antonio, donde se han celebrado cuatro bodas y dos bautizos, y un templete dedicado a San Judas Tadeo.

La calle de la que os he hablado, a pesar de ser corta, os enamorará. Una calle de casas blancas y puertas y ventanas de colores.

Aunque sin duda, lo más encantador del lugar es buscar los pequeños detalles escondidos: mininos durmiendo en los poyetes de las ventanas o decorados con un lazo.

Golondrinas, mariposas y libélulas.

U otro tipo de decoración como una preciosa puerta con un ave fénix, una salamanquesa de cerámica o la entrada a la casa del ratoncito Pérez.

Aunque no sólo la decoración es bonita. También encontramos bonitos rincones diseñado con todo el mimo.

Nosotros aprovechamos para almorzar allí en el Bar El Acebuchal, el cual recomiendo, aunque hay que avisar que es caro; y para hacer una ruta senderista, ver: Arroyo El Acebuchal – Cantera – en elaboración.

En estos dos artículos tenéis más información por si os interesa:

https://www.traveler.es/naturaleza/articulos/guia-viaje-que-hacer-que-ver-casa-rural-el-acebuchal-frigiliana-competa/14676

https://elpais.com/politica/2019/01/12/diario_de_espana/1547296132_547081.html

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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