DÍA 1: MÁLAGA – MIAMI

Este viaje no iba a ser como los anteriores por múltiples circunstancias.
La primera de todas, viajamos a ver a la familia, por lo que las tardes solíamos dedicarlas a estar con ellos.
La segunda que viajamos con el peque, de 2 años y siete meses, que no aguanta el ritmo normal de nuestros viajes y que además estuvo malito medio viaje.
La tercera que yo viajaba embarazada de siete meses, de un embarazo malo (de mucho cansancio y con ciática) y muy muy resfriada (mocos, tos, malestar general…)
Todo ello hizo que fuera un viaje muy tranquilo, nada de planes desde la mañana a la noche.

Nuestro día empezaría muy temprano este primer día. Me levanté a las 3 de la mañana. Desayuné un poco de avena. El peque se despertó poco después de mi muy hambriento. Se comió parte de mi avena, medio plátano y leche con galletas.
Nos recogió el taxi y nos llevó al aeropuerto.
Tuvimos que esperar una hora para hacer el checking. Fue bastante pesado tener que andar corriendo detrás del peque todo el tiempo, sobre todo cuando empezó a emberrincharse.
Tras el checking, pasamos el control de equipaje y fuimos a la puerta de salida del avión.
Teníamos que rellenar un documento antes de entrar a Portugal pero no nos dio tiempo a completarlo.
Cuando subimos al avión, las azafatas nos dieron ese documento que hacía falta.
No sabíamos si tendríamos que entregarlo en mano otro o enseñarlo al bajar del avión, así que, por si acaso, Miguel pidió otras copias para poder entregarlas si las pedían, pero la verdad es que en Portugal no nos solicitaron nada.


Al llegar a Portugal, desayunamos y tuvimos que hacer tiempo hasta el siguiente vuelo.
Al hacer el checking en Málaga nos dijeron que hacía falta un documento para entrar en EE UU.
Miguel estaba muy estresado porque era un PDF descargable, no un código QR y no sabía cómo íbamos a encontrar ese papel.
Cuando nos dieron puerta de embarque, pasamos por el control de pasaporte. Miguel preguntó por ese documento, pero no supieron decirnos nada.
Después de pasar ese control, camino de la puerta de embarque, vi a un hombre bajito pasar con un enorme tocho de papeles grapados que parecían los que necesitábamos. Se lo dije a Miguel y tras hablar con él, nos dio las copias que necesitábamos. Un problema menos.
El peque hizo el vuelo de Málaga a Lisboa bien porque se durmió, pero el siguiente me preocupaba mucho.
Lo dejé correr todo lo que quiso por el aeropuerto de Lisboa para cansarle, pero aún así, para asegurar un buen vuelo nuestro y sobre todo de él, le dimos unas gotas de un antihistamínico que nos recetó la pediatra.
Tardó una hora en hacer efecto, pero cuando lo hizo se quedó completamente roque.
El nuevo peque se mueve poco, pero en la primera parte del vuelo no paraba.
Aunque debíamos despegar a la 10:05, no salimos hasta las 10:35.
Tuvimos dos comidas durante el vuelo:
Nos trajeron la primera comida a las 13:00
La segunda comida la trajeron a las 17:50.
(Horas españolas).


Cuando estábamos ya llegando, para mí, que soy muy sensible de oído y que iba hiper resfriada, fue una tortura. El piloto perdió altura muy rápido y los oídos comenzaron a dolerme muchísimo. Era un dolor punzante y terrible que me hizo incluso llorar… estuve el resto del día con la sensación de tener la cabeza bajo agua.
El peque también lloró un poco.
Cuando llegamos tuvimos que pasar por extranjería. Tuvimos suerte y no había mucha gente. El hombre que nos atendió chapurreaba español. Tuvimos que dar los pasaportes y poner nuestras huellas dactilares en una máquina.
De ahí pasamos a recoger las maletas que también tardaron poco. Al vernos españoles, tras coger el equipaje, no nos dejaron salir directamente sino que nos pasaron por control de equipaje de nuevo y abrieron nuestras maletas para asegurarse de que no llevábamos jamón… Aunque abrieron nuestras dos maletas, fueron amables, sobre todo con el peque que no andaba para más retrasos ni inspecciones.
Mi cuñado nos recogió en salidas. Hay muchas puertas así que es fácil dejar el coche un momento para que te recojan.
Lo que restó de tarde hasta la cena se nos hizo duro porque, aunque en Miami eran las 21:00, para nosotros eran las 3:00 de un día despiertos desde las 3 de la madrugada y de dos vuelos en avión, pero era mejor aguantar y dormir del tirón.

DÍA 2: FROST MUSEUM

ÍNDICE DEL VIAJE

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