RUTA BENADALID – ATAJATE

Provincia: Málaga
Población: Benadalid y Atajate
Tipo de recorrido: Lineal
Recorrido: 10.53 Km
Desnivel acumulado: 216 m
Dificultad: Fácil – Moderada
Época recomendada: Invierno (floración del almendro)
Fecha de realización: 03/01/2021

Hay una ruta (la GR 141) conocida como la ruta de Fray Leopoldo, que discurre desde Benalauría hasta Alpandeire con una longitud de 16.5 km y una duración estimada de 7 horas. Obviamente yendo con un niño y un solo coche era inviable hacerla, por lo que decidí hacer un tramo de la misma: la que discurre entre Benadalid y Atajate. En este último pueblo hay un restaurante que nos gusta mucho, así que siendo en total con ida y vuelta 10 km de ruta, aprovecharíamos para almorzar allí. Una vez más confiamos en un track de Sendericu para hacerla.

Comenzamos la ruta más tarde de lo que planeamos y es que había una barbaridad de tráfico en la carretera. Cuando llegamos, hacía 4º C y me acordé del frío de la semana anterior en la Laguna de Hondonero. Pero en esta ocasión, no hacía tanto viento y al ir casi en todo momento bajo el sol, la sensación térmica no era tan baja.

Aparcamos el coche con mucha suerte, ya que hay muy poco aparcamiento en Benadalid (Coordenadas: 36.607788, -5.268600) y nos acercamos a ver su castillo-cementerio. El peque aprovechó para estirar las piernas tras tanto rato de coche.

Tomamos un camino cementado que discurría entre parcelas.

El camino cementado pasó a ser de tierra tras atravesar una pequeña área recreativa en obras, pero seguía siendo cómodo y sin apenas desnivel. Ya en esta zona empezaron a aparecer almendros que nos acompañarían toda la ruta. Una pena no haberlo sabido antes, ya que hubiéramos esperado un mes para verlos en flor.

El entorno en el valle era todo tranquilidad y silencio, sólo roto por alguna moto que se oía de lejos en la carretera.

Cuando llevábamos 1/3 parte de la ruta, Miguel se dio cuenta de que no llevaba en la muñeca mi mascarilla (imprescindible cuando fuéramos a almorzar), así que tuvo que darse la vuelta y desandar lo recorrido para buscarla.

Como yo con el niño a cuestas iba más lenta, me quedé esperándole mientras el peque jugaba con piedras de frente a unas preciosas vistas.

Cuando por fin nos reunimos los tres de nuevo, continuamos la ruta. Nos esperaba aproximadamente un kilómetro de subida continua por un sendero pedregoso y poco cómodo hasta enlazar con el cortijo abandonado de San Isidoro, a pie de la carretera.

Nos incorporamos a la carretera y nos quedaba otro kilómetro de andar por el arcén, con mucho cuidado, aunque con bonitas vistas. Hicimos este tramo lo más rápido que pudimos por seguridad, aunque no es una carretera con mucho tráfico.

Tomamos un camino de tierra que aparecía a nuestra derecha llena de verde, con eucaliptos en el primer tramo y con campos de cultivo de vides y almendros en el segundo tramo.

Aquí además pudimos disfrutar de las vistas de Faraján, Alpandeire y Benadalid.

Este camino de nuevo desembocaba en la carretera, aunque en este caso, sólo tuvimos que cruzarla para enlazar con el siguiente camino.

Ya nos quedaba poco para llegar a Atajate. Las vistas de las montañas eran preciosas.

Pasamos al lado de la Venta El Paisaje y tomamos un camino empedrado que nos llevaba al Mesón. Llegamos al pueblo a las 14:00. Justo a la hora que habíamos reservado (siempre dejamos margen de sobra por si acaso). Tardamos 2 horas en hacer el trayecto por el incidente de la mascarilla.

Almorzamos en el Mesón la Sierra. Pedimos sopa de ajo y sopa de puchero para entrar en calor, albóndigas en salsa de almendras, croquetas caseras de cocido y dos huevos fritos de segundo. Y flan de almendra y tarta de queso de postre. Como siempre, todo muy bueno y el servicio muy correcto. La cuenta 32 €.

Tras el al almuerzo pusimos camino de vuelta: el peque se recorrió solito todo el camino empedrado que salía del pueblo, pero al cruzar la carretera el desnivel y el terreno fue demasiado para él… 😛 Aunque hacía mucho frío, entramos rápido en calor con la cuesta arriba que nos esperaba nada más salir del pueblo.

A la vuelta, al ser invierno, el sol estaba muy bajo, por lo que estuvimos casi todo el tiempo en penumbra. La vuelta sí la hicimos en una hora y media aproximadamente.

La ruta es sencilla. Únicamente tiene la complicación del kilómetro cuesta arriba por terreno pedregoso antes de llegar al cortijo de San Isidro, y el inconveniente de tener que andar por la carretera durante otro kilómetro. Recomiendo hacerla en la floración del almendro porque seguro que está mucho más bonita.

Os recomiendo que leáis las entradas: Consejos para hacer senderismo y Consejos para hacer rutas porteando.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar el track de la ruta, pinchar aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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