RUTA MOLINOS DE VIENTO – LLANO DEL ESPINO – CERRO ALTAMIRA

Provincia: Málaga
Población: Almargen
Tipo de recorrido: Circular
Recorrido: 9.44 Km
Desnivel acumulado: 124 m
Dificultad: Fácil – Moderada
Época recomendada: Primavera (no hacer en verano)
Fecha de realización: 08/05/2021

Hacía varias semanas que quería hacer esta ruta, pero Almargen estaba cerrada perimetralmente por una incidencia demasiado alta de COVID, y aunque no entraríamos al pueblo, la ruta discurría por esta población.

Aparcamos el coche a un lado de la carretera ya que no hay aparcamiento como tal ni apartadero (coordenadas: 37.046166, -5.000888).

Cuando llegamos hacía mucho aire, para este día había un pronóstico de rachas de viento de 30 km/hora, pero la temperatura era alta y ese viento nos venía genial.

El camino discurría por una ancha y cómoda pista forestal rodeada de molinos de viento de Endesa, Iberdrola y Acciona.

Pasamos por varios caminos alternativos que aparecían a ambos lados, pero nosotros continuamos recto en todo momento, pasando al lado del Cortijo los Arcos, actualmente en ruinas, aunque uno de los más grandes que he visto.

Después de recorrer 1.3 km llegamos a una bifurcación que tomamos a la izquierda. Las tres siguientes bifurcaciones las tomamos a la derecha, ya que poco a poco iríamos haciendo una circular.

Según avanzamos, pasamos de caminar por campos de cultivo a una zona con matorral mediterráneo. Vimos a nuestra derecha una granja con muchas ovejas y corderos.

Después de poco más de 4 km llegamos al molino de viento que tenía fijado como objetivo, ya que desde él se veían Teba y Almargen. Aunque ya hemos hecho muchas rutas con molinos de viento, cuando me encuentro debajo de uno de ellos no deja de sorprenderme su enorme tamaño, y sobre todo el de sus aspas.

Quería hacer la ruta circular y tenía varias alternativas. Al no tener tracks de otras personas por esa zona que poder seguir, tuve que improvisar sobre la marcha en función de cómo veíamos la zona.

La primera opción era bajar por un cortafuegos. Se encontraba a unos 300 metros del último molino de viento y nos permitiría cerrar rápidamente la circular; la descartamos al ver el terreno y el desnivel.

La segunda opción era tomar un sendero cerca del último molino de viento. También tuvimos que descartarla porque el desnivel que tenían los primeros metros era imposible. Tendríamos que haber bajado agachándonos hasta apoyarnos sobre las nalgas, lo cual era inviable porteando.

Así que sólo nos quedó la última opción: volver hasta el molino de viento anterior y bajar por una zona incómoda pero practicable, durante sólo 100 metros. Este tramo nos dejaría en una pista cómoda y rodeada de pinos y encinas.

Continuamos tomando todas las bifurcaciones a la derecha para seguir cerrando la circular. En todo momento íbamos bajando, pero tras 800 metros, el terreno cambió y se hizo un poco más incómodo y con desnivel positivo durante 1 km.

Este tramo me gustó mucho. Se escuchaba a los pájaros cantar y no corría tanto aire. Lo malo es que, al no correr aire, pasamos bastante calor.

Ojo, porque vimos muchísimos cartuchos de escopeta tirados por el suelo (se ve que los cazadores pasan de recogerlos), así que no es recomendable venir por esta zona en época de caza.

Este tramo desembocaba de nuevo en una amplia, cómoda y sin apenas desnivel, pista forestal rodeada de molinos de viento.

En este caso disfrutamos mucho más del aire ya que movía los campos de trigo, creando en su superficie un movimiento ondulante hipnótico (ver vídeo al final de la entrada).

A nuestro peque no le dio la gana de andar en toda la ruta, por lo que tuve que cargar con sus 13 kilos (dormido la mayor parte del tiempo) a la espalda hasta casi el final de la ruta que, ya descansado, sí se animó a corretear un poco por la pista.

La ruta es muy bonita y cómoda. Únicamente el tramo de bajada para unir los dos caminos puede presentar algo más de dificultad. Siempre se puede hacer el camino de ida hasta el molino y volver, si quiere hacerse más corta y sencilla.

No recomiendo hacerla en invierno (porque según los carteles hay riesgo de desprendimientos de hielo con bajas temperaturas), ni cuando llueve (ya que los carteles avisan de que en caso de tormenta hay que abandonar el parque eólico inmediatamente, seguramente por el riesgo de rayos), ni en verano (ya que está completamente descubierta y puede daros un golpe de calor).

En el camino de vuelta, paramos a almorzar en Campillos en un lugar que ya conocemos y nos gusta: el Restaurante Paula. Pedimos «chanquetes» con huevos fritos (es nuestro plato imprescindible: los huevos son buenísimos, aunque esta vez se les fue un poco la mano con la sal de los «chanquetes»), carrillada (que estaba muy tierna y jugosa) y pluma ibérica (buenísima de sabor y muy jugosa también; la verdura era muy buena). De postre: tarta de queso con carne de membrillo y mousse de chocolate blanco. La cuenta, con un agua grande y dos refrescos: 42 €.

Aquí tenéis un pequeño vídeo resumen de la ruta.

Os recomiendo que leáis las entradas: Consejos para hacer senderismo y Consejos para hacer rutas porteando.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Podéis descargar el track aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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