RUTA PRESA DEL LIMONERO Y PRESA DEL AGUJERO


Provincia: Málaga

Población: Málaga
Tipo de recorrido: Circular
Recorrido:  8,87 Km
Desnivel acumulado: 393 m
Dificultad: Moderada-Difícil
Época recomendada: Primavera
Fecha de realización: 15/11/2020

Este año estaba siendo de lo más atípico con todo el problema del coronavirus, y en esta ocasión, debido a los pésimos datos de contagios que arrastraba Andalucía, tras una primera medida de cierre perimetral de algunas localidades (motivo por el que visitamos el Belén de Rute muy pronto), el gobierno de la Junta de Andalucía decidió establecer el cierre perimetral de todas las localidades, por lo que no podíamos salir de Málaga capital.

En esta situación, decidimos hacer una ruta cerca de casa, así que nos dirigimos a la presa del Limonero.

Aparcamos el coche (coordenadas: 36.767100, -4.425044) y tomamos un camino de piedras que llevaba hasta una zona de barbacoas. Desde allí se veía el puente de colores que sería nuestro siguiente destino.

Tras cruzar el puente ganamos altura y con ello empezamos a disfrutar de las vistas de Málaga capital. Poco a poco, el camino dejaba de ser ancho para ser un sendero más estrecho y tallado en la montaña.

Apenas en un rato ya habíamos llegado a la presa del pantano del Limonero.

Pasamos por encima de él viendo por un lado la presa y por otro el agua embalsada. Todo este tramo coincidía con una ruta que ya hicimos en 2017.

Nos asomamos para ver el aliviadero de la presa y continuamos rodeando el pantano. En esta ocasión, cuando llegamos a la barrera, seguimos el camino para subir por una carretera asfaltada con una zona muy rocosa con desprendimientos.

Esta parte tras la barrera fue la que no pudimos hacer justo este año, en pleno confinamiento, porque estaba prohibido el acceso. Recorrimos un tramo amplio de la ruta de aquella ocasión, pero en vez de girar a la izquierda (con la que aquel día comenzamos a cerrar la circular) seguimos recto entrando en una parte mucho más compleja de la ruta.

Hasta ese momento, había sido un paseo más o menos cómodo, pero en ese punto la ruta pasó a ser moderada-difícil.

Íbamos, literalmente, a subir y bajar lomas. La primera de ellas la vimos a lo lejos con la gente diminuta ascendiendo y descendiendo por ella, pero hasta que no nos tocó subirla no descubrimos lo complicado del terreno.

Además del desnivel más que importante, el terreno era sumamente pedregoso y había que ir con mucho cuidado. Yo saqué el bastón y me pasé al peque a la espalda en el porteador, por seguridad.

Lo bueno de ganar tanta altura es que las vistas del pantano eran muy bonitas. Justo al grabar el peque decidió estirazarse todo lo que pudo, así que quedó un poco movido el vídeo, pero sirve para haceros una idea.

Durante todo ese trayecto, un tanto duro con 12 kilos a cuestas, pasamos al lado de dos cortijos abandonados.

Después del segundo cortijo, nos tocaba comenzar a bajar. Con lo que no contaba era con que iba a ser una bajada súper empinada y con un terreno igual de malo que el que habíamos subido antes. En esta ocasión, por seguridad, fui apoyándome en Miguel. Es por ello que, salvo experiencia haciendo senderismo y porteando, no recomiendo hacer esta ruta con un peque a cuestas.

Después de este tramo, vino un pequeño descanso, pero comprobamos desde lo alto que el camino continuaba por abajo y que nos quedaba otro tramo de bajada, más corto, pero igualmente complejo.

Finalizadas esas dos bajadas más complicadas, el camino volvía a ser sencillo, por pista forestal amplia, sin grandes desniveles y con unas preciosas vistas del pantano.

Este camino nos dejó en la Presa del Agujero. Pasamos por encima de ella y nos adentramos en un pinar realmente precioso.

Pero ojo, el sendero es muy estrecho y la caída muy larga, por lo que un descuido os haría rodar varios metros abajo. Os dejo un vídeo porque es el mejor modo de mostrároslo.

Por este sendero fuimos rodeando el pantano hasta ver de frente la presa del Agujero.

En este punto, yo pensaba que ya habíamos terminado toda complicación de la ruta, pero no fue así. Llegamos a una zona en la que el sendero era muy difícil de seguir (es más, nos desviamos) y el terreno volvía a ser muy poco amigable. Casi debíamos escalar por algunos tramos y el desnivel de nuevo era muy fuerte.

Cuando por fin superamos esta zona, yo aproveché para descansar un poco. Paramos a un lado a disfrutar de las vistas del pantano mientras el peque tomaba un poco de pecho y después continuamos. Si no fuera por los casi 35 ºC que hacía, estando a mediados de noviembre… hubiéramos estado incluso a gusto. El calor hizo un poco más compleja la ruta.

Mientras íbamos ya de camino al coche, vimos un mirador con una bonita pasarela de madera. Aprovechamos y nos asomamos. Lo que debería haber sido un sitio idílico y de paz absoluta, era el eco perfecto para los ladridos de los perros de los domingueros…

Poco a poco nos fuimos acercando a las zonas a las que se puede llegar en coche y pudimos ponerles cara a los dueños de los canes cuyos ladridos, gracias al efecto amplificador del agua, se oían a cientos de metros.

Sinceramente me invadió la rabia. Este otoño me iba a quedar sin hacer ni una sola ruta típica de otoño (chopos, castaños…) porque esta cuarentena perimetral duraría hasta después del Puente de la Inmaculada. No podríamos estar en ni el cumpleaños ni el santo de mi suegra, que vive en Córdoba, todo porque hay que cuidarse del virus, y en cambio estaban las zonas recreativas llenas de grupos de 20-30 personas sin mascarillas, de cháchara y dando voces… Actuando así, el virus nos va a durar años…

El resto del camino era un simple sendero que nos dejaba de nuevo en el coche.

Tardamos en hacer la ruta más de 3 horas y media con muy pocos descansos y a buen ritmo.

No creo que sea apta para portear ni para toda la familia. Tiene tramos complejos que dependen mucho de la experiencia en la montaña.

Os dejo con algunos insectos y miriápodos que vimos.

El peque, tras andar un poco, cayó muerto en el porteador, y al tener que llevarlo a la espalda y no por delante, por la dificultad de la ruta, descubrimos que este porteador, para llevarlo detrás, le está pequeño, por lo que estamos buscando ya un porteador toddler.

Os recomiendo que leáis las entradas: Consejos para hacer senderismo y Consejos para hacer rutas porteando.

Podéis ver más fotos de la ruta, pinchando aquí.

Podéis descargar el track, pinchando aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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