CASTILLO DE GIBRALFARO

Aprovechando que los padres de Miguel pasaban el fin de semana con nosotros, hicimos un plan muy malagueño: irnos a comer pescado al Palo y después visitar el Castillo de Gibralfaro, que es gratuito los domingos a partir de las 14:00.

Nada más acceder vemos el edificio que hoy en día es el Centro de Interpretación.

Os aconsejo que disfrutéis de él y observéis cada detalle.

A mí me gustaron especialmente las miniaturas de los ejércitos.

Y las vestimentas de los soldados.

Pero también podéis disfrutar de curiosas barajas de cartas, artefactos de medición y posicionamiento en el mar y una bonita maqueta de la Málaga musulmana.

Vista la exposición, salimos y continuamos la visita. Nuestro destino era la torre Homenaje. Para ello subimos por la muralla, demasiado estrecha y demasiado llena de gente, sinceramente. Ojo, porque los escalones son bastante altos. Desde este lado tenemos una fantásticas vistas de las playas del Palo y la fábrica de cemento de la Araña.

Nos dirigimos, dentro de la zona del muro, al otro extremo donde podemos ver la parte noroeste de Málaga.

Como las escaleras por las que subimos tenían mucha afluencia, bajamos por las otras, de ladrillo, más anchas pero también más empinadas.

Continuamos bajando, pasamos al lado de los baños y el bar y nos asomamos a uno de los miradores del Castillo desde donde se veían la Farola en el Muelle Uno y la Plaza de Toros.

Continuamos rodeando el perímetro de la muralla, pasando al lado de la conocida como Coracha (doble amurallado que unía la Alcazaba con Gibralfaro) y disfrutando de más vistas. En este caso, de todo el Muelle Uno, la Catedral, y el Ayuntamiento.

Sin duda las vistas panorámicas son muy bonitas y recomiendo ir un día completamente despejado.

Seguimos paseando por el muro hasta llegar a la última torre, la cual poseía algunas pequeñas habitaciones. Ojo, porque subir a esta última es complejo. Con el peque a cuestas fue un tanto cansado por la altura de los escalones y lo estrecho de la escalera.

Por último, recorrimos el resto del perímetro del muro hasta llegar a un enorme patio central con grandes ejemplares de árboles y una fuente.

Como fuimos justo después de comer, el peque estuvo dormido en el porteador la mayor parte de la visita, pero aquí por fin se despertó y aprovechamos para que corriera un poco.

Teniendo en cuenta que en casi todo momento andamos por pasillos estrechos y escaleras, es inviable venir a ver Gibralfaro con un carrito de bebé.

En hora y media ya habíamos realizado toda la visita que, sin duda, es imprescindible si se vive o se visita Málaga.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Visita realizada el 18/10/2020.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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