TORCAL DE ANTEQUERA – RUTA AMARILLA Y AMMONITES

Provincia: Málaga
Población: Antequera
Tipo de recorrido: Circular
Recorrido: 3,32 Km
Desnivel acumulado: 66 m
Dificultad: Fácil – Moderada
Época recomendada: Cualquiera menos verano
Fecha de realización: 10/10/2020

La última vez que vinimos al Torcal de Antequera fue en 2015; en aquella ocasión hicimos una ruta diferente a ésta.

Yendo con el peque, nos decidimos a hacer la típica ruta amarilla.

Ya comentamos la última vez que había un autobús lanzadera, lo que no sabíamos es que yendo a las 10:30 de la mañana íbamos a encontrar el acceso cerrado y el aparcamiento de abajo también casi completo. Está claro que el Torcal de Antequera está de moda. El aparcamiento en el que deberéis dejar el coche está en las coordenadas: 36.962677, -4.514277.

En esta ocasión iba un poco triste. Ya comenté en la ruta anterior que Luna tenía una úlcera en uno de sus ojos y estaba convaleciente. La veterinaria nos dijo que, con el tiempo que habíamos estado poniéndole las gotas, Luna debería haber mejorado, y sin embargo seguía igual. Eso se debía a su edad (casi 15 años) y a que padece de ojo seco, por lo que poco más se podía hacer por ella. Así que, por desgracia, nuestra abuelita no podrá acompañarnos más; los últimos meses le han caído como si fueran años, cada vez ve menos y anda tropezándose con todo… 😦

Aparcamos el coche y nos pusimos en marcha. Hay que pagar 2 € por el billete de ida y vuelta, y un autobús lanzadera os lleva hasta el aparcamiento principal que está junto al Centro de Visitantes. Aunque la cadencia es muy alta, se pierde mucho tiempo entre esperar a que se llene y llegar al sitio. Hay carteles informativos con la normativa a seguir para llevar perros y el calendario en el que funcionan dichos autobuses. Podéis mirar en el álbum web, donde están las fotos.

No hay sillas especiales para bebés, así que el peque fue encima mía, dentro de su porteador y mirando por la ventana.

Una vez arriba, comenzamos la ruta. Yo adoro el silencio del campo y la tranquilidad, pero en este caso, debía cambiar el chip para no agobiarme porque había MUCHA GENTE. Por supuesto, con todo el tema del COVID-19, por seguridad, hicimos la ruta con mascarilla.

Aunque el primer tramo forma parte de la llamada ruta verde, que se supone que es la más sencilla, y aunque los desniveles son suaves, es una zona rocosa e irregular por lo que es muy importante ir con cuidado y prestar especial atención al calzado.

Desde el principio, el Torcal y sus formaciones enamoran y es imposible no hacer fotos sin parar.

En cuanto pasamos la bifurcación entre la ruta amarilla y la verde, el camino se complica un poco más, pasando por estrechamientos y zonas rocosas más complejas de superar (sobre todo con 11.5 kg a cuestas).

Según vamos avanzando, el paisaje cambia, estamos a la sombra de las rocas y eso hace que todo sea mucho más verde. También el terreno se complica un poquito más aún.

Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos a la zona que indico con el waypoint “Estrechamiento”. Y lo de estrechamiento es literal, porque me costó un poco pasar con el peque, que a estas alturas estaba completamente dormido.

En este punto comenzamos a cerrar la circular. Al ser zonas encajonadas y con desnivel, se forman pequeñas colas de gente, por lo que tuvimos que ir con la mascarilla puesta.

Tras un pequeño tramo de subida pedregosa, volvemos a una zona de terreno más llano y arenoso.

El camino era sencillo y amplio y todo estaba más despejado, por lo que únicamente teníamos que disfrutar del paisaje mientras caminábamos.

Nos esperaba una bajada más que nos uniría a la ruta verde que antes abandonamos, y una subida hasta el Centro de Visitantes.

En ese tramo de subida, vi a varias personas de avanzada edad y otras no tan mayores pero en nula forma física, empezar a ahogarse.

La ruta del Torcal es “dominguerolandia”: es sencillo llegar, por lo que va cualquier persona. Ojo al hacer la ruta, aunque sea la verde: hay que ir con cuidado (porque he visto muchos esguinces allí) y con calma (para no sufrir desvanecimientos). Es una ruta sencilla y sin grandes complicaciones, pero como cualquier otra ruta, depende del estado físico y la experiencia de cada uno.

Poco antes de llegar al final del sendero, nos desviamos para subir a ver el mirador natural de los ammonites.

Aunque sin tanta gente como en la parte baja, había personas por todos lados, por lo que grabar un vídeo en silencio y/o sin gente era misión imposible. En el segundo vídeo, fue el peque el que decidió gruñir un poco mientras yo grababa… 😛

El lugar era muy bonito. Os dejo un par de vídeos.

Os recomiendo ir atentos para encontrar los ammonites en la roca. Nosotros sólo vimos tres, pero estoy segura de que hay más.

En este lugar, además, podréis disfrutar del vuelo de los buitres y ver alguna que otra mariposa Papilio machaon.

Volvimos sobre nuestros pasos y recorrimos los últimos metros de ruta, en los que disfrutamos de una zona muy curiosa en las que las rocas parecen tortitas apiladas. Mirando atrás vi la romería de personas que iban recorriendo el sendero.

Antes de irnos, aprovechamos para acercarnos a ver el Mirador de las Ventanillas.

Si vais en fin de semana, el Centro de Interpretación del Torcal estará abierto, y os recomiendo que paséis por él porque es muy curioso.

Como he comentado al principio de la entrada, nuestra Luna no podrá acompañarnos más de ruta, por lo que no podré poner más fotos de ella al final de la entrada como solía hacer…

Por otro lado, nuestro peque se pasó casi toda la ruta dormido. Al final sí despertó y paseó un poco por la zona de sendero más sencilla, e incluso intentó escalar algunas rocas.

Os recomiendo que entréis en la web del Torcal de Antequera para leer toda la información necesaria antes de ir.

Aprovechamos que era temprano, puesto que tardamos 2 horas y 20 minutos en hacer la ruta con muchísima calma y muchas fotos, para almorzar fuera.

Bajamos a Villanueva de la Concepción para almorzar en el Mesón Torfa. Lo elegimos porque tenía muy buenas valoraciones. Aviso: las raciones son INMENSAS. Vimos pasar platos de croquetas, fritura de pescado, ensaladas… con los que podrían comer fácilmente tres personas.

Nosotros pedimos varias tapas como entrante (ensaladilla rusa, secreto y croquetas), y de platos principales, pulpo a la brasa y codillo. Los postres: tiramisú y pastel de mascarpone. Todo estaba muy bueno. Nuestro camarero, un chico joven, fue muy amable y chistoso. Los únicos inconvenientes fueron que dentro teníamos varias moscas molestando y que tardaron un poco en traer la cuenta, pero por lo demás todo muy bien. La cuenta de todos esos platos: 37.50 €

Os recomiendo que leáis las entradas: Consejos para hacer senderismo y Consejos para hacer rutas porteando.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Podéis descargar la ruta aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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