MUSEO DE BELENES – MOLLINA (2020)

En 2017 ya vinimos a visitar este Museo de Belenes.

En esta ocasión volvimos para enseñárselo a mis suegros y visitar una nueva sala llamada “Escenas de Pasión”.

La entrada general son 6 € (5 € para los mayores de 65 años) y la visita a la sala de las Escenas de Pasión tiene un coste adicional de 2 €.

Desde que vinimos han cambiado algunas cosas: han añadido dioramas y han quitado otros belenes.

Nada más entrar encontramos un enorme diorama dedicado a San Francisco de Asís, patrón de los belenistas.

Justo detrás se encontraba otra exposición circular nueva. Era inmensa, os recomiendo que le dediquéis todo el tiempo que podáis para disfrutar de ella: observad los mil y un detalles de la escena (algunas tan tétricas como un difunto en una habitación).

En esta sala hay varios belenes, los que más me llamaron la atención fueron: uno inmenso que parecía tallado en madera de una sola pieza, uno ubicado dentro de una nave de Star Trek, y varias representaciones del misterio hecho en madera, en sustitución de los belenes del mundo que había en 2017 (y que personalmente me gustaron más).

La Sala 1, es una de las salas más bonitas: la sala llamada “La Cueva”, porque es como estar dentro de una. Fijaos en el minuto 0:58 cómo al fondo se ve la famosa Peña de los Enamorados de Antequera.

La Sala número 2 es un pasillo con pequeños pero encantadores belenes incrustados en la pared, algunos con tal profundidad que maravillan. En esta ocasión teníamos el museo casi para nosotros solos, así que lo disfruté mucho más.

La Sala número 3 fue la que más le gustó al padre de Miguel. Los escenarios eran preciosos, profundos, con todo lujo de detalles tanto en el paisaje como en los personajes.

La Sala 4 se llama “Navidad en Andalucía”, y tal y como mencioné en su día, os recomiendo intentar reconocer el máximo número posible de monumentos.

La madre de Miguel disfrutaba viendo el museo y se fijaba hasta en el más mínimo detalle. Le hizo especial gracia ver cómo un niño había pintado una cara en la calva de un hombre dormido, o cómo la abuela se subía a un cubo espantada por una rata mientras su nieto se reía. Esperemos que a nuestro peque no le dé por hacerle algo así a ella el día de mañana… 😛

También había escenas graciosas, como un viejo cura con un monigote de inocente a la espalda, la típica cabra de los gitanos encima de una silla o los antiguos cenacheros malagueños.

La siguiente Sala, la número 5, tenía dioramas muy bonitos, pero me gustó especialmente el basado en Dickens y su Cuento de Navidad. Ojo al Papá Noël con el niño abrazando a un Rey Mago… ¿Pique entre Santa Claus y los Reyes Magos? 😉 Mientras, el reno observa la escena desde la calle.

La visita continúa en el exterior donde se pueden ver antiguos aperos de labranza y demás herramientas antiguas del campo. Aquí aprovechamos para que el peque estirara un poco las piernas.

La Sala 6 es otra de las más espectaculares; en ella se hace un recorrido por la historia de la Biblia. Os recomiendo que os fijéis en cada escena para intentar identificarla.

La Sala 7 es la última de la exposición de belenes, pero no por ella la menos espectacular. Fue la primera que vimos cuando vinimos en 2017 y me seguía pareciendo preciosa. Al igual que la Sala 3, son dioramas con mucho detalle y mucha profundidad, consiguiendo una inmersión total en la escena.

Por último entramos en la novedad del museo: la sala “Escenas de Pasión”.

Las primeras escenas son: “Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén” y la “Santa Cena”. Fijaos en el detalle de las caras y su expresividad.

Las dos siguientes escenas eran “Oración de Jesús en el Huerto” y “Lavatorio de Pies”.

Impactantes son los rostros del diorama “Prendimiento”.

Igualmente está muy conseguida la cara de San Pedro en las “Negaciones”.

Después pasamos a algunas de las obras más duras: la “Flagelación”, “Jesús ante Pilatos (Ecce Homo)”, “Caído con la Cruz a cuestas” y la “Crucifixión”.

Una vez más hay que mencionar la increíble expresividad conseguida en los rostros de las figuras.

“Descendimiento” y “Jesús Resucitado” son las dos últimas obras. Os recomiendo que os fijéis en cómo han conseguido ese efecto de “halo” en el Jesús resucitado. Una pista: la imagen que veis no es la real.

Y con esta última obra finalizamos la visita en la que empleamos casi 2 horas. Sin duda merece todo el tiempo que le dedicamos porque fijándose en los detalles es como más se disfruta de este museo.

Os recuerdo que está abierto todo el año, y os recomiendo fehacientemente ir en cualquier época menos en Navidad: estaréis mucho más tranquilos y podréis disfrutar mucho más del museo.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para información actualizada de precios y horario visitar su web: Museo de Belenes.

Visita realizada el 16/10/2020.

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