RUTA CALZADA Y PUENTE ROMANO – RÍO CÁJULA

Provincia: Málaga
Población: Canillas de Albaida
Tipo de recorrido: Semi-Circular
Recorrido: 4.95 Km
Desnivel acumulado: 215 m
Dificultad: Fácil-Moderado
Época recomendada: Primavera
Fecha de realización: 28/02/2020

Este fin de semana tenía planeada una ruta histórico-natural que podía ser muy interesante. Contaba con cierta complicación en parte de la ruta, a modo de intenso desnivel, por lo que, teniendo en cuenta que comienzo a portear cerca de 10 kilos, no quise aplazarla mucho más.

Nos dirigimos a Canillas de Albaida, un precioso pueblo de la Axarquía que ya visitamos en una de nuestras rutas moteras. Aparcamos el coche en una calle con mucho aparcamiento (coordenadas: 36.845599, -3.988866) y nos pusimos en marcha.

Caminamos por dentro del pueblo hasta desembocar en la antigua calzada romana. La primera parte discurre cuesta abajo hasta llegar al Puente Romano, y la segunda parte es cuesta arriba.

Este lugar es conocido como Paraje de las Cuestas, y viendo el otro tramo de calzada que teníamos de frente, tallado en la montaña, pensé que el nombre estaba perfectamente elegido.

El tramo de bajada, al ser el comienzo de la ruta, no supuso complicación, aunque hay que tener precaución, sobre todo si se portea, porque el suelo es muy irregular y algunas piedras están sueltas.

Llegamos a la carretera, bajamos un poco y cruzamos por el Puente Romano. El entorno es especialmente bonito por un salto de agua que hace el río Turvilla.

El puente, de origen romano, ha sufrido múltiples transformaciones. La bóveda, que originalmente era de ladrillo, es ahora de sillarejo. El paramento está confeccionado con sillares a tizón.

Tras cruzar el río nos toca enfrentar el tramo de subida. A la izquierda vemos cómo están construyendo unas pasarelas metálicas para una futura ruta que enlazará Canillas de Albaida con Árchez.

A pesar del importante desnivel, no se hizo duro. Miguel iba lento porque el GPS del móvil hacía extraños y quería arreglarlo, y yo iba fotografiando la flora del lugar, así que cuando quisimos acordar, ya habíamos superado los 200 metros de subida.

Llegamos de nuevo a la carretera y la usé como camino de vuelta hacia el tramo en el que recorreríamos el río Cájula. Desde aquí había una preciosa panorámica de Canillas de Albaida. No me gusta mucho ir por la carretera y menos con Luna, pero el tramo eran apenas 400 metros y la carretera estaba muy poco transitada.

Nos salimos a la izquierda en un cartel que indicaba el Río Cájula y luego de nuevo a la izquierda. Ojo, porque hay una flecha a la derecha que indica “Sendero”, pero no era el camino que íbamos a hacer nosotros.

Aquí apretamos un poco el paso porque teníamos a una pareja que iba al mismo ritmo que nosotros y, ya que no nos adelantaban, queríamos hacerlo nosotros.

Esta parte de la ruta me encantó. A ratos andábamos al lado del río, rodeados de hierba verde y campos de cultivo, y en otros momentos por dentro de un cerrado bosque.

Cruzamos muchos puentes de madera para ir a un lado y otro del río. Poco a poco ganamos altura y nos alejamos de él. Pasamos al lado de inmensos bloques de piedra que me recordaban a la ruta del Barranco de la Coladilla.

Continuamos subiendo un poco más por un terreno pedregoso, para volver luego paulatinamente al ras del río.

Esta parte cerca del río duró poco porque de nuevo nos alejamos de él. Por otro sendero pedregoso ganamos altura, llegamos a un campo de cultivo repleto de árboles de aguacate y caminamos por una zona más despejada.

Llegamos por última vez al río únicamente para cruzar el último puente y subir un poco para ver un antiguo cortijo. Está completamente en ruinas y con la puerta cerrada, por lo que no se puede visitar por dentro.

En este punto pusimos camino de vuelta. Mucha gente hace esta ruta circular como en este track, pero la mayor parte del tramo que no hicimos discurría por pista forestal sin nada de interés que visitar, así que decidí volver sobre nuestros pasos y disfrutar de nuevo del camino.

Aproveché además que el peque se había despertado para que tocara por primera vez los cantos y el agua del río. Le encanta el agua.

A Luna, esta ruta de terreno tan irregular y con fuertes desniveles, a sus casi 14 años, le resultó más compleja. Cada vez se le notan más los años a nuestra pequeña abuela.

Tras finalizar el tramo del río, volvimos a la carretera y subimos el tramo de calzada romana que bajamos antes.

Pensaba que era por el cansancio acumulado el que la subida se me hiciera más pesada, pero en realidad subimos sin parar, tras dos horas de ruta, porteando casi 10 kilos, y este tramo tenía 400 metros de longitud (no 200 como el otro) y con un desnivel de 93 metros (en vez de 54). Aún así, yo subí del tirón, por lo que cualquier otra persona también puede hacerlo.

Al finalizar la calzada, en vez de volver por dentro del pueblo, tomamos un camino que nos dejaba directamente en el coche.

Os dejo la flora del lugar.

Como íbamos bien de tiempo, nos acercamos a comer a Árchez, a un restaurante en el que ya estuvimos en una ocasión: Venta El Curro.

Aquella vez esperamos mucho tiempo, pero Miguel quiso darle una segunda oportunidad yendo más temprano. Llegamos a las 13:30 y aún así la terraza estaba completa (no contamos con que los guiris comen muy temprano, y la Axarquía es territorio de ellos).

La experiencia en esta ocasión no fue mejor: pedimos berenjenas fritas (y nos dijeron, 30 minutos después de pedirlas, que no tenían), dos empanadas (de ternera y de pollo pero de ternera no tenían tampoco, así que nos pusieron las dos de pollo; estaban buenas), un chorizo criollo (bueno y suave en comparación con otros que hemos probado) y costillas asadas (para mi gusto demasiado secas, aunque la verdura sí estaba buena). De postre no tenían panqueque, así que pedimos de lo poco que había: crema catalana y flan con dulce de leche (ojo, que “con dulce de leche” quieren decir que le echan una cucharada encima, no que esté elaborado con él).

Tardaron mucho en servir la comida, que tuvo sus luces y sus sombras. Los camareros sí fueron muy amables y atentos, sobre todo con el peque. La cuenta no salió nada cara (29 €), aunque pedimos de lo más barato de la carta, y como también hubo platos que no tenían…

Os recomiendo leer la entrada: Consejos para hacer senderismo y la entrada Consejos para portear.

Para ver el listado de rutas porteando, pinchar aquí.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar el track, pinchar aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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