ALHAMA DE GRANADA (2ª PARTE – VISITA GUIADA)

Parece que fue ayer cuando vinimos a Alhama de Granada, pero hace ya más de 5 años. En esta ocasión vinimos con el peque para hacer la visita guiada, ya que es la única manera de ver algunos monumentos por dentro.

Las visitas se realizan los sábados a las 12:00 con salida desde la oficina de turismo y cuestan 4 € por persona.

Vino mucha gente tarde, por lo que comenzamos la visita casi a las 12:15. Paramos al lado del castillo y nos explicó su historia. Hoy en día este castillo es de propiedad privada, por lo que se puede visitar sólo una vez al año.

El primer punto a visitar fue la iglesia del Carmen, que estaba cerrada cuando vinimos la primera vez. Entrar cuesta 1 € (en nuestro caso, la entrada estaba incluida en el precio de 4 € que pagamos por la visita guiada).

Es una iglesia de estilo renacentista y barroco de los siglos XVI-XVII.

En la explicación descubrimos que, para hacer la iglesia, tallaron la roca para hacer el altar mayor y que los querubines no tienen brazos y piernas porque fueron ametrallados en la Guerra Civil.

Fue levantada gracias a las donaciones de las familias pudientes que se aseguraban un lugar donde enterrar a su familia y al trabajo de la gente humilde.

Gracias a la visita guiada, pudimos entrar en el Camarín de la Virgen: una maravilla del Barroco.

Continuamos la visita adentrándonos en lo que fue la zona musulmana. Allí, visitamos dos casas desde fuera: la casa de los Aguilar y la casa de los Toledo. Nos destacó una parte arquitectónica de las viviendas: los secaderos de lana. Antiguamente casi todas las familias tenían un pequeño campo de vides y algunas ovejas, cuya lana secaban en sus propias casas.

Después entramos en un pequeño centro de interpretación (que no venía identificado con ninguna placa) con una maqueta de la ciudad en su época musulmana, y nos puso un vídeo en el que, usando una grabación de la maqueta, nos hablaba de la vida en aquella época.

El siguiente destino fueron las mazmorras. Nos aclaró que la palabra “mazmorra” en realidad procede del árabe y significaba “silo”. Ésta se usó tanto como almacén de trigo como calabozo.

Sólo se puede acceder con visita guiada, ya que está cerrada con llave y tiene alarma. Se accede por unas empinadas escaleras de madera. Es muy diferente ver la mazmorra desde dentro que desde fuera, como la última vez, pero en esta ocasión estaba lleno de sillas (porque hacen actuaciones dentro) y eso le restaba encanto al lugar.

Cuando salgáis, os recomiendo observar alrededor de las mazmorras, ya que encontraréis en el suelo fósiles de conchas marinas de cuando este terreno estaba bajo el mar, hace millones de años.

Como habíamos bajado mucho para ir a ver las mazmorras, ahora tocaba subir, aunque se hacía menos pesado gracias a las vistas del pueblo.

Pasamos por las ruinas de la iglesia de las Angustias (que al parecer era la más bonita del pueblo) y por la Fuente de Wamba (primera fuente del pueblo y muy buena de sabor. Fue construida en el siglo XVI y muestra los escudos de armas de los Reyes Católicos y del emperador Carlos I).

Continuamos hasta el Hospital de la Reina, edificio del siglo XV y primer Hospital de Sangre del reino de Granada. En esta ocasión sí pudimos ver parte de su interior: un patio central restaurado en madera y una sala donde llevaban a las visitas importantes.

Os animo a buscar en la esquina del edificio del Hospital de la Reina una calavera tallada, que era el símbolo de que ese lugar era un hospital.

En las antiguas caballerizas, se encuentra el Centro de Exposición de Artesanía Local. Uno de los artesanos de Alhama, en nuestro caso un maestro cantero, nos explicó todo lo que tenían allí. Lo más curioso era un catre de madera con cien años de antigüedad.

La mujer que nos hizo de guía, aunque muy amable, no era especialmente buena explicando. Una anécdota es que al salir del hospital nos dijo: “Ahora mirad todos hacía allá”. Tras unos segundos observando la nada, nos dijo: “Ah, vaya… Desde aquí no se ve la iglesia de la Encarnación… ¡Pero se ve desde todo el pueblo!” En fin…

Nos dirigimos a la Plaza de los Presos, donde se encuentra el antiguo pósito, la antigua cárcel y la iglesia de la Encarnación.

La iglesia, que sí pudimos ver en 2014, se encuentra cerrada actualmente por riesgo de derrumbe. Al parecer, se encontraron varias vigas internas partidas. La iglesia más grande del pueblo y símbolo de la reconquista católica del pueblo gracias a su inmensa torre, hoy es sólo una ruina…

Dimos una vuelta rápida por la antigua cárcel, que ya conocíamos y estaba exactamente igual (la entrada también estaba incluida en el precio de 4 € que pagamos por la visita guiada).

Pasamos bajo el arco que da acceso a la Plaza de los Presos para ver de cerca el edificio de la Inquisición. A día de hoy hay muchas teorías de qué puede ser el muñeco que cuelga de una de las bolas de su fachada.

La guía no quiso despedirse sin que conociéramos un personaje histórico de Alhama de Granada: Elena de Céspedes. Elena de Céspedes, o simplemente Céspedes, fue una cirujana española del siglo XVI, que tuvo que hacerse pasar por hombre para ejercer la medicina, ante la imposibilidad de que una mujer fuera maestra de ninguna profesión, tomando así el pseudónimo de Eleno. Lo curioso de la historia es que finalmente la pillaron por querer casarse por la iglesia con una mujer. Os recomiendo que leáis en este blog un poco sobre ella.

Os dejo con las mascotas que vimos en el pueblo. Nos sorprendió mucho la gran cantidad de gatos que había.

Finalizada la visita, de unas dos horas de duración fuimos a comer. El lugar elegido: el Restaurante el Ventorro. Es un lugar muy amplio por dentro, con varias salas. Nosotros por si acaso habíamos reservado. No es nada barato, pero todo lo que pedimos estaba muy bueno. Olla Jameña (puchero con garbanzos muy tiernos, lomo y morcilla), pluma ibérica (cara pero buenísima: con buen sabor y en su punto) y trucha de Riofrío (de carne tierna y rosada, y con jamón por dentro). De postre pedimos Bienmesabe (muy grande y contundente; es bizcocho con almendras, canela y cabello de ángel) y almendrados, los dulces típicos de Alhama de Granada (almendras laminadas con pasta de te y mantequilla). El servicio fue muy rápido y amable. La cuenta fue 47.60 € con un agua y un refresco. Un lugar caro, pero donde comer rápido y bien.

Decidimos llevar a casa una caja de los dulces típicos del pueblo. En el restaurante Los vendían, pero preferimos ir a por ellos a una pastelería. Los compramos en la Pastelería Balada. Los venden al peso y nuestra caja costó aproximadamente 8 €.

Os recomiendo leer la entrada Alhama de Granada (1ª Parte) donde está también el plano turístico.

Podéis ver más fotos, pinchando aquí.

Visita realizada el 4 de Enero de 2020

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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