DÍA 9: GRAN CANARIA (BARRANCO DE LOS CERNÍCALOS, BARRANCO DE LAS VACAS, SANTA BRÍGIDA, PICO Y CALDERA DE BANDAMA)

04 Febrero de 2019

Último día de turismo en las islas, ya que al día siguiente volvíamos a Málaga.

Era el primer día que no nos cubría un manto de nubes, aunque sí una neblina blanca que ellos llaman calima. Al menos, dejaba pasar el sol.

Aprovechando que era lunes y que suponía que sería más tranquilo, fuimos a hacer las dos últimas rutas del viaje.

Primero nos dirigimos al Barranco de los Cernícalos. Todo el mundo hablaba muy bien de este lugar pero no encontré demasiada información al respecto, por lo que iba con un poco de miedo, sobre todo después de la experiencia en la Ruta de Las Vueltas de Taganana.

Aunque no es una ruta muy sencilla, ya que tiene cierto desnivel, el sendero se pierde muchas veces y tenemos que superar a veces grandes bloques de piedra, una persona con un estado físico medio la puede hacer sin ningún problema.

El lugar es una auténtica preciosidad y los dos saltos de agua tienen mucho encanto. Me sorprendió mucho y la recomiendo.

Ver entrada: Ruta Barranco de los Cernícalos.

Sin duda, el peor día para estar de viaje son los lunes. Al igual que nos sucedió el lunes anterior por la noche, tuvimos mucho problema para encontrar dónde almorzar porque estaban todos los sitios cerrados. Fuimos a un par de ellos que según Google Maps estaban abiertos, y nos llevamos la sorpresa al llegar allí de encontrarlos cerrados.

Queríamos almorzar camino al Barranco de las Vacas, así que terminamos volviendo al encantador pueblo de Agüimes. El lugar elegido fue el Restaurante Villa Rosa.

Almorzamos muy bien. Pedimos ropa vieja (un plato sencillamente INMENSO), carne de cabra en salsa (deliciosa y muy tierna) y papas arrugás. De postre, polvitos. Todo estaba muy bueno y muy abundante. El total de la cuenta, con las bebidas: 32.90 €.

Ya tranquilos porque habíamos encontrado dónde almorzar y muy satisfechos con la comida, pusimos rumbo al Barranco de las Vacas.

Es muy difícil aparcar en este lugar, y quizás defraude un poco porque es muy pequeño, pero creo que el lugar merece la pena por lo original que es.

Ver entrada: Ruta Barranco de las Vacas.

De aquí pusimos rumbo a visitar el pequeño pueblo de Santa Brígida. Tiene aparcamiento amplio y gratuito (coordenadas: 28.034085,-15.496972).

Si vais por la tarde como nosotros, lo único realmente interesante del pueblo es su pequeño casco histórico compuesto por dos calles que guardan la arquitectura tradicional: la Calle Real y la Calle Castelar.

En esa misma calle se encuentra la Parroquia de Santa Brígida, un edificio neogótico construido después del incendio del templo en 1897, aunque se conserva la torre del siglo XVIII, que es una de las pocas que quedan de tipo tradicional en Gran Canaria. Realizada en su totalidad en piedra molinera y rematada en chapitel, supone el elemento arquitectónico más importante del municipio.

Dimos un paseo por el pueblo y paramos a merendar. El lugar era muy común y el dulce que pedimos bastante normalito.

El último sitio a visitar fue el Pico Bandama, a 569 metros de altitud. Ojo, porque la carretera para subir está cerrada por las noches de 22:00 a 8:00.

Me confié con las horas de luz, contando con que el sol se ponía a las 18:30 sin tener en cuenta que no es lo mismo estar a ras del mar que entre montañas.

Desde el Pico Bandama se tienen las mejores vistas de la Caldera de Bandama, una oquedad de 1.000 metros de diámetro y 200 metros de profundidad.

En nuestro caso, entre la calima que nos acompañaba ese día y la falta de luz, no fue de las mejores experiencias del viaje…

No era muy tarde, pero teníamos que volver al piso para que nos devolvieran la fianza, ya que al día siguiente nos íbamos de viaje y José Juan, el dueño del apartamento, no podía venir, así que aquí dimos por finalizado el día.

Aprovechamos para dejar las maletas hechas y de nuevo nos encontramos con el problema de dónde cenar un Lunes. Una vez más dimos mil vueltas encontrando sitios cerrados que debían estar abiertos. Terminamos cenando en un lugar que se llamaba La pata caliente, donde ponían bocadillos al gusto de lonchas de cerdo. Aunque no es lo que tenía pensado para nuestra última cena en Canarias, dadas las complicaciones, la de vueltas que dimos y el hambre que tenía, me supieron genial. La verdad es que la carne sabía deliciosa.

Así dimos por finalizado nuestro último día de viaje en Canarias. Al día siguiente pondríamos rumbo a Málaga de nuevo.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

DÍA 10: GRAN CANARIA – MÁLAGA

ÍNDICE DEL VIAJE

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