ARDALES

Ardales es un pueblo por el que hemos pasado mil veces y nos resultaba imperdonable que no tuviera su propia entrada. El problema es que no es fácil de visitar. El castillo tiene un horario muy restringido, el cual suele coincidir con la visita a la cueva, por lo que o ves una cosa o ves la otra, y la iglesia no ha habido una sola vez que la hayamos encontrado abierta (y hemos estado allí 3 veces). “Depende del párroco” es toda la información que nos han podido facilitar sobre cuándo está abierta.

Con tanta complicación (y teniendo que llamar por teléfono, porque no responden a los e-mails), la visita se fue retrasando mucho en el tiempo. Os recomiendo que llaméis antes de ir para informaros (teléfono: 952458046) y que no os pase como cuando hicimos la ruta motera Ardales – Pizarra, que fuimos para nada.

Aparcamos el coche (coordenadas: 36.881133, -4.846166), ya que hoy veníamos con Luna, y comenzamos la visita.

Lo ideal es que comencéis por el Centro de Interpretación de la Prehistoria, y sede de la Oficina de Turismo. Allí daréis un paseo por el pasado prehistórico de la villa pudiendo observar diversos restos óseos y figuras de la época. El precio de la entrada es de 3 €.

Si no vais muy holgados de tiempo, mejor dejar este museo para más tarde (horario: de 10:00 a 15:00, de martes a domingo) y subáis a ver el castillo.

Si hace frío, la subida al castillo os ayudará a entrar en calor, ya que se encuentra en la parte más alta del pueblo con imponentes cuestas.

El horario de visitas guiadas al castillo es el siguiente: Viernes: 17:00; Sábado: 11:00 / 17:00; Domingo: 11:00. Ésos son los pases, y cuando comienza la visita cierran la puerta, por lo que si llegas a las 11:30 ya lo encontrarás cerrado y no podrás visitarlo.

En nuestro caso, estuvimos solos ya que no vino nadie más. El encargado de la visita fue Pedro Cantalejo. Fue un hombre de lo más amable que nos dejó tener a Luna en el suelo (cuando entramos con ella a museos la llevamos en brazos porque normalmente no se permiten perros) y nos dio una explicación cercana y detallada de todo lo que íbamos viendo.

Comenzamos la visita por la Sala Arqueológica con restos fenicios y romanos sobre todo.  Allí nos contó muchas curiosidades como que Ardales, antiguamente Hardales, proviene de la palabra prerromana “harda” que quiere decir “ardilla”; o cómo los símbolos fálicos eran colocados junto a los bebés en la época romana para evitar el mal de ojo por envidia. Nos explicó que ha surgido recientemente una teoría que responsabiliza a las mujeres del cambio de vida de los fenicios. Los fenicios eran un pueblo nómada sin leyes ni clases sociales, y al establecerse en España y casarse con las mujeres de aquí (puesto que venían todos solos) cambiaron todo el modo de organizarse a nivel económico y político. Nunca subestiméis el poder de convicción de una mujer :-P.
También nos hizo un pequeño resumen de la vida de Omar ben Hafsún, quien promovió la construcción de Bobastro.

Pasamos a la siguiente planta tras observar unas antiguas tumbas. Allí se encontraba la Sala Etnográfica. De nuevo vimos curiosidades como una matraca (siempre había oído la expresión “dar la matraca” pero nunca vi una), un antiguo amuleto utilizado antiguamente por las mujeres durante el parto, y una escultura dedicada a la visita del Rey Alfonso XIII a Ardales en 1921 por la finalización de las obras del Embalse del Guadalhorce.

Continuamos ascendiendo hasta llegar a la parte alta de la peña, donde disfrutamos de unas fantásticas panorámicas: el Castillo de Turón, el pueblo de Ardales a nuestros pies, el embalse del Guadalhorce y los Molinos de Viento de Carratraca. Es imprescindible ir un día despejado.

La visita duró aproximadamente una hora pero no se hizo larga en absoluto. El precio de la entrada es de 3 € por persona.

Una vez más nos quedamos sin poder ver por dentro la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, a pesar de que nos dijeron que de 11:00 a 12:30 podía estar abierta. Pedro nos contó que está construida sobre los restos de una antigua mezquita, y por ello la torre del campanario (antiguo alminar) comienza más abajo que la planta de la iglesia.

Nuestro siguiente destino fue la Ermita del Calvario. Tendréis que subir un buena cuesta, pero os aseguro que las vistas merecen la pena.

Nuestro último destino en el pueblo fue la iglesia del Convento Capuchino de San Sebastián. Tuvimos la suerte de encontrarla abierta.

Fue fundada en 1635 por los monjes capuchinos y aunque es muy sencilla, es acogedora y luminosa. Poseía un humilde Vía Crucis hecho a base de láminas.

Visto todo esto, nos dispusimos a buscar dónde almorzar. En el castillo nos dieron publicidad de un lugar llamado La Alternativa, un lugar estilo buffet donde comimos bastante bien. Los platos de cuchara se pedían y te los servían, los demás te los ibas sirviendo de las fuentes. El único “pero” es que algunos platos no estaban del todo calientes, pero todo lo que probamos era comida casera y estaba muy buena: patatas a la riojana, callos con garbanzos, croquetas de espinacas y de cocido, albóndigas en salsa de almendras, rollos de queso y salmón, ensaladas, pasta a la marinera, costillas de cerdo, magro con patatas y verdura, patatas gratinadas con bacon y queso… Es una buena forma de probar varios platos. De postre tenían una nevera con natillas, flanes, pasteles… y además te hacían al momento crepes con distintos siropes y nata montada, que estaban buenísimos. El precio en fin de semana: 13.95 € por persona, bebidas y postres incluidos.

Tras almorzar nos dedicamos a dar una vuelta por el pueblo para ver la arquitectura de sus calles y los bonitos carteles de azulejos pintados que poseían las calles principales.

Sus fuentes.

Y acabamos en el parque al lado del Centro de Interpretación, dedicado a diversos poetas.

Por último, cogimos el coche y nos fuimos a visitar los murales pintados por Lalone para la fabrica de queso de cabra El Ardaleño. Si no sois intolerantes a la lactosa como yo, os recomiendo que entréis, pues seguro que todo está buenísimo.

Así finalizamos nuestra visita a este pueblo tan reconocible desde la carretera.

Os dejo con Luna y otras mascotas que vimos ese día.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar el plano de Ardales, pinchar aquí.

Visita realizada el 15 de Diciembre de 2018

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