YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA ARAÑA – CUEVA DEL HUMO

El tiempo pintaba bastante feo, así que no nos arriesgamos a ir a hacer un senderismo. Elegimos este plan para conocer un poco más de la historia prehistórica de nuestra Málaga.

La visita es guiada, por lo que hay que llamar para reservar: 952620103. El precio de la visita son 5 €. La visita comienza a las 10:30 en el Centro de Interpretación: coordenadas 36.712611, -4.327900.

Una vez allí, esperamos 15 minutos para estar todos y comenzamos a recorrer el recinto con las explicaciones de Álvaro, un arqueólogo joven y amable que hizo la explicación muy amena. La visita duró aproximadamente una hora y media, pero aún así no se hizo pesada.

El museo se divide en dos salas. La primera, la más amplia y en la que estuvimos más tiempo.

Vitrina a vitrina nos fue explicando cada cosa que veíamos. Os comento lo que nos resultó mas curioso.

Por un lado, el fósil de un mejillón prehistórico. Con ese tamaño ¡se podía almorzar con uno solo!

Por otro lado, unas hojas fosilizadas en la piedra que demostraban que todo lo que ahora es agua, en su día fue casi una selva.

Y por último, el viaje en la evolución del hombre que pudimos hacer viendo cómo cambiaban los cráneos.

En la siguiente sala nos adentramos en el estilo de vida de los Neandertales y las diferentes teorías que existen sobre por qué desaparecieron. Vimos las réplicas de dos esqueletos de lo que debían ser chamanes, y observamos de cerca muchas joyas y utensilios. También nos explicaron cómo hacían para obtener lascas de sílex y de obsidiana para hacer utensilios de corte y puntas de flecha.

Durante la visita, Olga, la mujer que gestiona la visita y experta en los yacimientos ya que lleva muchos años de estudio de las excavaciones, hizo algunos incisos sobre las explicaciones de Álvaro y nos acompañó también al siguiente punto de la visita.

Tras casi hora y media de explicación en el Centro de Interpretación, pusimos rumbo a las cuevas. Aunque están cerca, lo mejor es ir en coche para poder volver a casa directamente cuando finalice la visita. Así lo hicieron Olga y Álvaro, además de resto de los visitantes.

Aparcamos el coche y pusimos rumbo al siguiente punto a visitar.

Pasamos al lado de los restos de una antigua cascada que hoy en día se encuentra seca por haber cortado el flujo de agua. Al parecer, fue contaminada con residuos fecales por los trabajadores de la fábrica de cemento cercana.

La primera cueva que visitamos es la que se conoce como Cueva del Humo. Primero vimos su exterior, cubierto de andamios, ya que están realizando excavaciones en cada uno de los estratos para ver su antigüedad.

Después accedimos a su interior. Con el techo negro, no nos cabe duda de dónde viene su nombre.

Observamos que también se habían realizado diversas excavaciones y perforaciones. Los agujeros más estrechos y profundos eran para poder obtener restos de polen y así plantar alrededor de la cueva la misma flora que existía en la prehistoria, para recrear el entorno.

Se accedía al interior de la cueva a través de unas escaleras metálicas.

Al contrario de lo que solemos encontrar en otras cuevas, mientras más profundizábamos en ésta, más sensación de calor hacía. A otros visitantes les parecía agradable; a mí sin embargo, abrigada hasta arriba como iba, me parecía un poco sofocante.

Encontramos algunas formaciones creadas por el agua, y la huella de una antigua cuerda fosilizada.

Fuimos recorriendo cada una de las estancias de la cueva. La entrada, que era la “cocina”; un poco más al fondo estaba la “sala de estar”; y al final, un espacio que seguramente tuvo un uso más religioso o espiritual.

En esta zona pudimos comprobar cómo la cueva sigue viva, y aún existen gotas que crean pequeñas estalactitas a día de hoy.

Álvaro nos dejó un rato a oscuras para relajarnos y sentirnos conectados con la cueva. Al parecer, hay grupos de yoga que usan esa estancia a veces, y a los asistentes les gustó mucho la experiencia.

En una parte aún más profunda se encuentran pinturas rupestres, pero no son visitables hoy en día por estar en una zona de difícil acceso.

Tras una hora visitando la Cueva del Humo, pusimos rumbo a otra pequeña cueva que se encuentra algo más adelante. Está compuesta por dos partes, pero una de ellas no es visitable porque hay excavaciones actualmente.

La cueva era pequeña, pero aún así encontramos también muchas gotas, curiosas formaciones y un dibujo de un ciervo, aunque seguramente sea una pintura reciente y no prehistórica.

Finalizamos la visita aproximadamente a las 14:15.

A pesar de ser casi cuatro horas de visita, nos resultó muy interesante, Álvaro fue muy amable y ameno en sus explicaciones, y pudimos aprender mucho sobre la Prehistoria en Málaga.

Para más información, podéis visitar su web: http://complejohumo.org/

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Visita realizada el 19 de Enero de 2019

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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