DÍA 8: GRAN CANARIA (FIRGAS, TEROR, ROQUE NUBLO, AGÜIMES)

3 de Febrero de 2019

Un día más en Canarias, nublado y frío. Hoy también sería un día bastante completo con turismo y senderismo.

El día anterior, la mujer de la Oficina de Turismo nos dijo que los domingos en Firgas había un mercadillo que se llenaba de gente (más tarde nos dimos cuenta de que se equivocó de pueblo); por ello, decidimos ir temprano a visitarlo. Aparcamos en las coordenadas 28.106344, -15.562222, en un inmenso aparcamiento.

Cuando llegamos a Firgas a las 9:30 de la mañana del domingo, era un pueblo fantasma. Paseamos por el pueblo y vimos un antiguo molino harinero.

Después fuimos a visitar la joya de la corona: el Paseo de Gran Canaria. Cuál fue mi sorpresa al encontrar la fuente principal de la calle completamente seca. Era “tan temprano” que estaba apagada. No la encienden hasta las 10 de la mañana. Es bonito ver la cascada que forma la fuente que va bajando la cuesta, y los mosaicos que han hecho de los pueblos de Gran Canaria con pinturas de lo más representativo de cada uno.

Subiendo un poco la calle se encuentran mosaicos en 3D de cada una de las Islas Canarias.

Al lado del Paseo de Gran Canaria se encuentra la Iglesia de San Roque (que estaba cerrada) y una bonita acequia cubierta, con esculturas de manos lavando en su interior.

También desde aquí hay un mirador hacia la Montaña de Arucas.

En la rotonda al lado del Paseo de Gran Canaria hay baños públicos.

Anduvimos un poco por sus calles pero no vimos nada interesante, así que como empezó a llovernos, pusimos rumbo al siguiente destino: Teror.

Al llegar a Teror había mucho atasco por estar la policía gestionando el tráfico. Resulta que el famoso mercadillo del que nos habló la de la Oficina de Turismo era en Teror, y no en Firgas. Íbamos a aparcar en una de sus zonas de aparcamiento habilitadas: 28.060200, -15.546011, pero como la policía nos desvió, terminamos aparcando mucho más cerca.

Había puestecillos de comida por toda la zona del mercadillo (detrás de la iglesia) y una inmensa carpa con música en directo. Era todo muy escandaloso y bullicioso, nada que ver con el silencio absoluto de Firgas.

A pesar del mal tiempo, porque llovizneaba, y de la marabunta de gente, hay que admitir que la Calle Real de la Plaza es muy bonita.

Tanto por sus edificios de colores.

Como por sus balcones

Su Basílica es el edificio religioso con más actividad de la que he visto nunca, tenía misa cada hora, por lo que estaba siempre llena de gente: bien celebrando una misa, bien esperando a que empezara la próxima. Fue reconocida como Monumento Nacional en 1976.

Debido a la composición arcillosa de las tierras sobre las que se asienta, se encuentra en un lugar poco idóneo para la edificación. Es por ello que, aunque en su origen (1514) era una pequeña ermita, ha ido reformándose y sobre todo reconstruyéndose por los problemas del terreno en varias ocasiones hasta ser lo que vemos hoy.

El interior está compuesto de tres naves de estilo mudéjar.

Paseando por el pueblo vimos un asadero. Como el pronóstico para el resto del día era muy malo, y nos sobró queso de la cena del día anterior, decidimos entrar al asadero y comprar ropa vieja para cenar. Además, no podíamos irnos de Teror sin probar su famoso chorizo dulce, así que también compramos uno y algo de pan (al que, por algún motivo que desconozco, les gusta echarle matalauva, que le da un sabor anisado).

En Calle Nueva hay baños públicos.

Con la compra hecha, pusimos rumbo al coche y al siguiente destino: el Roque Nublo. Decidimos alejarnos del bullicio de Teror y buscar un lugar tranquilo donde almorzar. El sitio elegido: Restaurante Hermanos Santana en el pueblo de Valleseco.

Con el frío que hacía yo no perdonaba un plato de cuchara (fabes) a compartir, y Miguel decidió elegir un plato de codillo. El plato de fabes estaba bueno (de cantidad normal), pero menos mal que sólo pedimos un segundo plato: el codillo era muy grande, estaba muy jugoso y tenía muy buen sabor; fue una gran elección. De postre pedimos Huevo Mole (una especie de natillas con gofio por encima) y tarta de almendras con helado de turrón. Total de la cuenta: 34.51 €.

Con el estómago lleno continuamos el viaje. El siguiente destino era el Roque Nublo. El camino por la carretera fue muy malo. Una densa capa de nubes nos cubría y hacía mucho viento.

Al igual que nos pasó en el Teide, atravesamos las nubes hasta dejarlas por debajo nuestra, y en la zona que íbamos a visitar el cielo estaba completamente despejado.

Tuvimos suerte y pudimos aparcar en la zona habilitada para ello (coordenadas: 27.965700, -15.601455), pero muchos coches tuvieron que dejar sus vehículos a lo largo de la carretera, en el arcén.

La subida, aunque constante, es muy llevadera. La ruta es sencilla y es imposible perderse, al menos cuando fuimos nosotros: había mucha gente y sólo tenías que seguirles.

Ver entrada: Ruta Roque Nublo.

La ruta era bastante pintoresca. La subida discurría por un bosque de pinos y las vistas desde el Roque Nublo hacia Tenerife y el Teide eran muy bonitas.

Eran las cinco de la tarde, así que quise aprovechar las últimas horas de sol para visitar otro pueblo: Agüimes.

Una vez más, atravesamos las nubes y al llegar al pueblo no estaba ya nublado pero corría un viento infernal (según la AEMET, casi 50 kilómetros por hora). Aparcamos el coche en las afueras (coordenadas: 27.907021, -15.448066).

El pueblo me gustó mucho más de lo esperado. Al igual que Firgas, a esa hora era un pueblo fantasma. Aún así, la arquitectura de sus casas en calles más bien estrechas le daba muchísimo encanto.

Su Parroquia es muy grande y tiene un horario muy amplio. Se trata de una iglesia de tres naves, con bóvedas de medio cañón separadas por columnas toscanas y arcos de medio punto. Pero lo más llamativo que tiene son sus preciosas vidrieras representando arcángeles y santos.

Otro de los atractivos del pueblo es recorrer sus calles en busca de sus esculturas. Nosotros vimos sólo las que se encontraban en el casco histórico.

Posee baños públicos pero cierran a las 18:00.

Una curiosidad del pueblo son sus timbres. Casi todos los que vimos se encontraban como poco a 1.80 de altura, por lo que solo estirando el brazo se llegaba a ellos.

Podéis descargar un plano de Agüimes aquí.

Bastante congelados, pusimos camino al coche y al apartamento. El aire frío hacía muy incómodo estar en la calle y me alegré de comprar comida para cenar calentitos esa noche en el apartamento.

Nos quedó una cena excesivamente copiosa entre el queso frito, la ropa vieja y el chorizo de Teror. Todo estaba muy bueno, pero sobre todo el chorizo me encantó, aunque no pude comer mucho: tiene un sabor muy suave y una textura untable. El pan con matalauva no estaba mal, pero se me hacía raro su sabor dulce y anisado. De postre compramos en Teror un dulce de hojaldre y frutos secos, y Miguel eligió un “mantecado”. Para los que seáis de Andalucía, los mantecados canarios son en realidad un masacote duro, más parecido a una galleta gigante que a un mantecado…

Así dimos por finalizado el día de hoy, donde la lluvia y el viento nos afearon e incomodaron el viaje un día más.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

DÍA 9: GRAN CANARIA (BARRANCO DE LOS CERNÍCALOS, BARRANCO DE LAS VACAS, SANTA BRÍGIDA, PICO Y CALDERA DE BANDAMA) 

ÍNDICE DEL VIAJE

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