ZUHEROS – CUEVA DE LOS MURCIÉLAGOS

Hacía tiempo que visitamos este pueblo y queríamos volver para hablaros de él en el blog.

La visita comienza yendo a las afueras, aproximadamente a 4 kilómetros, para visitar la Cueva de los Murciélagos. El precio de la entrada es de 7.50 €, pero compramos una entrada conjunta que por 10.50 € incluía Cueva, Castillo, Museo Arqueológico y Museo de Costumbres y Artes Populares. Es recomendable llamar para reservar, y hay que estar allí como mínimo 15 minutos antes de la visita para no perder la reserva.

Las entradas se compran en el Ecomuseo, que se encuentra a 200 metros de la entrada a la cueva (coordenadas: 37.540144, -4.306355). El Ecomuseo, a pesar de tener poco tiempo, está bastante venido a menos ya que varias de las exposiciones estaban estropeadas y no funcionaban.

No se permite hacer fotos en el interior de la cueva, ni siquiera sin flash, y el muchacho que llevaba la visita guiada lo repetió varias veces. Es obvio que el único objetivo es cobrar por las postales que venden fuera, a 1 € cada una. Os facilito varias fotos que se encuentran en Internet para que os hagáis una idea de cómo era la cueva.

Debe su nombre a que en su día había más de 3.000 murciélagos viviendo en su interior. Ahora no quedan más de 300. Lo achacan a los pesticidas, que acabaron con los insectos (dieta principal de los murciélagos), pero supongo que el hecho de que la cueva sea visitable también habrá afectado mucho.

El recorrido por la cueva posee 700 escalones de subida y bajada. Escalones irregulares y bastante altos que hacen incómoda la visita. Recorrimos varias salas: el corredor de las pinturas, donde se supone que había pinturas de cabras (éramos tantos visitantes que era imposible verlas de cerca, y la mampara de plástico empañada que la cubría no ayudaba mucho a distinguirlas).

Fotografía de Turismodelasubbetica.es

La sala del enterramiento: donde se encontraron unos restos humanos que se exponen en el Museo Arqueológico; la sala de las formaciones: compuestas sobre todo por estalactitas, estalagmitas, columnas…

Fotografía de Tripadvisor.es

La sala más famosa es la sala del órgano o de la imaginación. En ella, según la imaginación de cada uno (yo descubrí que tengo poca), se ven varias formas de animales, edificios o humanas.

Fotografía de Juanjo Ferres en Flickr

La visita duró un poco menos de una hora. Aunque la cueva no está mal, después de haber visto tantas otras, nos supo a poco, y sobre todo porque la orografía y la cantidad de gente en la cueva impedía disfrutarla completamente.

Subimos al coche y pusimos rumbo al pueblo porque a las 12:30 teníamos la visita al Museo Arqueológico y el Castillo. Ambas visitas eran guiadas. En el Museo Arqueológico nos explicaron qué eran las piezas que estábamos viendo. Las más llamativas eran la pulsera prehistórica hecha en mármol con agua y lija, los dados romanos, los restos óseos y la estatua del emperador.

El castillo, construido sobre una roca, fue edificado por los árabes en el siglo IX. Se llamaba Sujayra (de donde procede el nombre de Zuheros). Fue reconquistado por Fernando III y modificado al estilo renancentista. Se ve en apenas 10 minutos, ya que quedan sólo unas ruinas del mismo: la Torre del Homenaje y una parte del palacio renacentista construido por Fernando III.

Como íbamos con tiempo de sobra, aprovechamos para visitar el Museo de Costumbres y Artes Populares. El hombre que nos atendió era un auténtico encanto y nos explicó alguno de los objetos expuestos en la primera de las tres plantas que posee. El edificio es muy bonito tanto por dentro como por fuera.

Este museo existe gracias al antiguo boticario del pueblo, quien coleccionaba los objetos que los vecinos iban a tirar por no darles ya uso.

Este museo posee más de 3.000 piezas expuestas y sin duda merece la pena dedicarle tiempo a observar cada una de ellas. Es un auténtico viaje en el tiempo.

Ya era la hora de almorzar y aprovechamos que teníamos un almuerzo por un regalo de mi padre de Smartbox para comer en el Restaurante Zuhayra. Elegimos del menú ofrecido: salmorejo, puchero con fideos, churrasco de pollo a la plancha, lomo al montilla moriles (que llevaba mucho ajo), flan casero y tarta de queso con frutos rojos. Todo estaba bueno y el servicio fue atento.

Después del almuerzo, aprovechamos para seguir viendo el pueblo. Nos acercamos a un rincón con mucho encanto ubicado entre las calles “Hoya” y “Tras de las casas”: un pasaje interior encalado que une ambas calles.

Después volvimos al castillo de Zuheros a buscar el Mirador de la Villa, aunque lo realmente interesante es bajar por unas escaleras internas que nos llevan por debajo del castillo hasta un curioso puente colgante (ojo, que puede marear un poco).

Lo malo de este camino es la cuestecita que hay que superar después para volver al pueblo. Se me hizo eterna con el estómago lleno y el calor que hacía ese día…

Ya sólo nos quedaba pasear por el pueblo para ver algunas de sus viviendas más bonitas y disfrutar de sus cariñosas mascotas.

Zuheros es un pueblo bonito. Os recomiendo ver el Museo de Costumbres y Artes Populares. Las visitas normalmente se centran en la cueva y el castillo, y se pierden este museo tan bonito. Hace falta casi un día completo para ver el pueblo bien: lo merece.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar el plano de Zuheros, pinchar aquí.

Visita realizada el 07/10/2018

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