MUSEO DE LA IMAGINACIÓN

Antonio, un compañero del trabajo, nos recomendó este museo y decidimos visitarlo.

La verdad es que al verlo por fuera no nos dio muy buena impresión por sus persianas metálicas, pero no nos quisimos dejar llevar por las primeras impresiones.

La entrada puede resultar un poco cara: 10 € por persona.

Accedimos y descubrimos rápidamente que las personas que lo gestionan no son españolas (creemos que son rusas, por el acento). Dejamos nuestras cosas en la taquilla para ir libres y nos dispusimos a comenzar la visita.

La primera sala, aunque pueda no parecer muy grande, es la más completa y entretenida. Había muchos elementos con los que experimentar. Yo os comento los que más me gustaron.

Os aviso: había muchos niños y madres (aún más gritonas que los propios niños), por lo que os recomiendo quitar el volumen para escuchar los vídeos que os pongo aquí.

Por un lado estaba el Disco de Euler:
Es un juego para ilustrar el sistema dinámico de un disco giratorio sobre una superficie plana. La curiosidad radica en que cuando el disco pierde energía y se acerca al estado de reposo, la velocidad de rotación se acelera bruscamente. Para muestra, un vídeo:

Miguel se rió mucho porque le sorprendió que yo no conociera el Pinart, un molde de clavos que esculpe en 3D al instante.

Por otro lado, nos mostraban cuán fácil es jugar con nuestra percepción viendo una rana holográfica (de lo que era una rana al fondo de un tubo), o cómo una misma pieza, en función del entorno, puede parecer más larga o más gruesa.

Con el giroscopio de inducción magnética vimos cómo unos simples imanes pueden mantener durante un largo rato el giro de la peonza.

Seguimos divirtiéndonos con la forma de jugar con las perspectivas con bloques blancos que eran del mismo tamaño y parecían distintos, e imágenes que según estuvieran de un modo u otro se veían unas figuras diferentes.

Pero para curioso, el ver cómo parecía que una imagen estática se movía con nosotros.

O cómo una plantilla hacía moverse imágenes impresas e inanimadas.

Comprobamos también cómo se ve mi cara en un teledescopio, cómo una misma forma puede aparecer diferente reflejada en un espejo, y cómo las sombras pueden ser de colores.

Aunque seguramente lo que más divierta a la gente que visite el museo de la imaginación son los diferentes murales con los que hacerse fotos.

Algunos sin duda eran muy divertidos. 😛

El personal del museo fue muy atento y la visita fue divertida. Dedicamos aproximadamente una hora para verlo.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Tenéis más información en su página web: www.museoimaginacion.com

Visita realizada el 24/08/2018

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