DÍA 7: CUEVA DE POSTOJNA, CUEVA DE SKOCJAN, CASTILLO DE PREDJAMA, VENECIA

28 de Mayo de 2018

Hoy era nuestro último día en Eslovenia. Nos levantamos temprano porque teníamos el pase a las 9:00 para ir a visitar la cueva de Postojna (primer pase del día). Me habían hablado mucho de ella y es considerada una de las maravillas de Eslovenia, por lo que no quería perdérmela.

La entrada es carísima, y cuando digo carísima no es una exageración, ya que cuesta casi 26 €. Al igual que hicimos para visitar la Gruta de Padirac en Francia, sacamos los tickets por Internet. Nosotros sacamos la entrada combinada para visitar la cueva y el castillo (35.75 € por persona).

Teniendo en cuenta que ya es cara la entrada, me indignó que cobraran 5 € adicionales por el aparcamiento. Pero no hay opción, debes aparcar allí sí o sí.

Canjeamos nuestras entradas en la taquilla y nos dispusimos a esperar. Había varios grupos según el idioma: alemán, inglés, esloveno e italiano; nos pusimos en el grupo de inglés. Mientras esperábamos, veíamos cómo una nube de humedad salía de la boca de la cueva.

Hasta ese momento, salvo por el sablazo del aparcamiento, todo iba bien, pero nuestra última parte del viaje a Eslovenia quería despedirse a lo grande.

Nos subimos al tren por el que se accede a la zona visitable y se fue la luz. “Bueno, no pasa nada, es la primera tanda de visitas, lo arreglarán en un momento”, pensé… Pues perdí la cuenta de la cantidad de veces que arrancó el tren y se paró porque saltaba la luz. Y cada vez que ocurría, nos quedábamos varios minutos a oscuras, como se ve en la foto.

Después de 20 minutos parecía que habían arreglado el problema y nos pusimos en marcha. Recorreríamos 3.7 kilómetros de cueva en el tren. Este vídeo es del trayecto completo, donde podéis ver cómo pasamos muy cerca de las formaciones. Sin duda, esto fue lo mejor de la visita. Podéis comprobar también cómo en un par de ocasiones las luces de nuevo se van y vuelven.

Tras unos 10 minutos de trayecto (más de lo que esperaba, casi se me cae la mano de sostener el peso de la cámara réflex), llegamos a la zona que se visita andando. Por desgracia, el problema con las luces no quedó atrás y cada 5-7 minutos se iban las luces dejándonos de nuevo a oscuras durante aproximadamente el mismo tiempo. El resultado: pudimos contemplar menos de la mitad de la cueva.

La visita era guiada, por lo que no podías quedarte parado esperando a que las luces volvieran. La única iluminación era la de la linterna de la guía, aunque finalmente acabé usando también mi móvil para poder avanzar. Cuando venía la luz, las estancias en las que estábamos eran increíbles, había formaciones por todos lados, pero apenas duraba unos minutos antes de quedarnos a oscuras de nuevo.

Al final de la ruta, supongo que para no dejarnos completamente a oscuras, encendieron sólo la mitad de las luces de la cueva, por lo que andábamos en penumbra mucho tiempo, no pudiendo disfrutar de la mayor parte del entorno salvo algunas formaciones en concreto.

No sé si era por la acumulación de incidentes durante el viaje, porque tenía mucha ilusión por ver esta cueva y no estaba pudiendo disfrutarla, o por el precio altísimo de la entrada… pero creo que es el peor recuerdo que tengo de Eslovenia.

Cuando salimos, Miguel quería seguir el plan del día pero yo estaba tan indignada que quería reclamar: no podían cobrarnos ese pastizal por ver un 40% de la cueva. En la taquilla nos propusieron verla de nuevo gratuitamente, pero el siguiente pase era a las 11:30 (la duración de la visita era de unos 90 minutos) y ya no nos daba tiempo, puesto que teníamos aún sitios que visitar y después volver a Venecia. Me fastidiaba porque en el siguiente turno arreglaron las luces (eso de “A quien madruga, Dios le ayuda”… me río yo del dicho)…

Finalmente nos dijeron que les enviásemos un correo electrónico explicando la situación y nos reintegrarían el importe correspondiente a la entrada de la cueva. Les escribimos y así lo hicieron: a los tres días teníamos el dinero devuelto.

Con todo este incidente, Miguel se quedó preocupado. Lo que teníamos pensado era ir a continuación a visitar el Castillo de Predjama y después la Cueva de Skocjan (ya que los turnos de esta cueva eran a las 12:00, a las 13:00 y a las 15:30). Pensábamos visitarla en el pase de las 15:30, pero Miguel temía que de nuevo algo fallara (puesto que la visita duraba 1 hora y media), nos retrasáramos y llegásemos tarde a devolver el coche. Os recuerdo que el día 1 tuvimos que pagar 61 € de penalización por llegar más tarde de las 20:00 y estábamos a más de dos horas de Venecia.

Finalmente, porque él estuviera más relajado y viendo que la suerte no nos acompañaba en Eslovenia, decidimos cambiar el orden de las dos visitas restantes: ver primero la Cueva de Skocjan (que tenía horarios cerrados) y después ver el Castillo de Predjama, que tenía un horario ininterrumpido. Haríamos algunos kilómetros más, pero ganábamos en flexibilidad y tranquilidad.

En 20 minutos ya estábamos en la Cueva de Skocjan, sacamos nuestra entrada para las 12:00 y esperamos nuestro turno para el que quedaban apenas unos minutos. Nos llamaron y fuimos andando hasta el inicio de la cueva: era un tramo por carretera y otro por sendero.

Éramos muchísimas personas, por lo que entre que llegamos a la cueva, hicieron los grupos por idiomas, dieron las explicaciones iniciales y entramos, pasaron 40 minutos. Todo ello mientras escuchábamos cómo una tormenta se acercaba rápidamente. Justo cuando le tocaba pasar a nuestro grupo en inglés (el último, por cierto) se rompieron los tornos de acceso. Os aseguro que se me encogió el estómago en ese momento, recordando los incidentes en la otra cueva…

Por suerte, fueron sólo los tornos los que fallaron, y el sistema eléctrico se mantuvo correctamente encendido durante toda la visita.

Está terminantemente prohibido hacer fotos en el interior de esta cueva, según ellos porque está incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco (no sé qué tiene que ver, pero bueno). En todo momento el personal de seguridad iba detrás del grupo, vigilando.

De todos modos, la cueva era inmensa, por lo que no había suficiente luz para hacer fotografías decentes sin trípode.

A Miguel esta cueva le gustó muchísimo más que la otra. Realmente era impresionante encontrarse en una cueva tan inmensa, con un río a 100 metros por debajo y luego una altura de casi otros 100 metros por encima de nuestras cabezas hasta alcanzar el techo; bien podría ser un escenario de El Señor de los Anillos.

Compramos postales en la tienda para tener un recuerdo y poder enseñárosla, pero os aseguro que ni de lejos captan la impresión de estar allí…

Dentro de la cueva, entre subidas y bajadas superamos las 20 plantas de desnivel a una temperatura de 12 ºC, pero lo duro vino al salir de la cueva. En un tramo muy corto, con mucha humedad y lluvia, tuvimos que superar 33 plantas de desnivel. Vimos cómo la mayoría de la gente se iba quedando atrás, y es que la subida con aquella humedad era bastante dura. La mayor parte de la tormenta cayó cuando estábamos dentro de la cueva, pero aún llovía al salir.

Tardamos más de 2 horas en hacer la visita. Al llegar al aparcamiento, cogimos la comida (además de mis planchas del pelo, porque entre la humedad de la cueva y la humedad de la subida tenía el pelo empapado), y buscamos un lugar resguardado donde comernos los bocadillos.

Una vez almorzados, pusimos rumbo al Castillo de Predjama, a media hora por una carretera de curvas. Al llegar ¡hacía sol! (¡Bieeeeeennn!), por lo que pudimos disfrutar del castillo con tranquilidad y hacerle mil fotos. Este castillo está literalmente incrustado en la montaña.

El precio de la entrada incluía una audioguía en español, por lo que disfruté mucho más de la visita, ya que teníamos explicaciones de cada una de las salas.

Así descubrimos que se convirtió en un bastión inexpugnable, y que únicamente pudieron conquistar el castillo porque un criado traicionó a su señor avisando a los soldados enemigos de cuándo se encontraría en el baño, aprovechando éstos para dispararle un cañonazo en ese momento, cuando se estaba sentado en el aseo, derrumbándose éste sobre el señor del castillo y sepultándolo entre piedras y escombros.

Al entrar al castillo observamos cómo muchas zonas son en realidad piedra viva de la montaña, lo cual lo hacía un lugar lúgubre y frío. Pero en aquel entonces, la seguridad primaba sobre la comodidad.

Aunque también había habitaciones más cálidas y agradables, donde estaban el comedor y el dormitorio.

Me gustó mucho la visita a este castillo. En una hora ya lo habíamos visitado entero, por lo que a las 16:30 estábamos en el coche. Nos quedaban poco más de dos horas de carretera para llegar a Venecia, donde devolveríamos el coche.

Aunque aparentemente dimos más vueltas, si hubiéramos hecho los planes como teníamos pensado inicialmente, visitando primero el Castillo de Predjama y después la Cueva de Skocjan a las 15:30 (teniendo en cuenta que finalmente tardamos más de dos horas en completarla), hubiésemos tenido que esperar desde que terminásemos la visita al castillo para entrar a ver la cueva, y luego nos hubiésemos quedado sólo con media hora de margen antes de las 20:00 para devolver el coche. Haciendo los planes como los hicimos finalmente, no tuvimos que hacer tiempo hasta entrar a ver la cueva, lo hicimos todo de seguido y ganamos una hora y media de margen. El cambio de planes que propuso Miguel mereció la pena, y así íbamos con más calma.

Nos alegramos aún más de ello cuando, en la autopista de Italia (que tuvimos que pagar de nuevo al igual que el día 1) encontramos un mega atasco de camiones en el carril derecho que nos retrasó un poco. Además, teníamos que devolver el coche con el depósito lleno. Recomendación: si podéis evitarlo, no echéis gasolina en Italia, al menos no cerca del aeropuerto: es muy cara. Mientras que el diésel estaba a 1.31 €/l en Málaga (que por cierto, es más caro que la gasolina en Madrid) y a 1.29 €/l en Eslovenia, en Italia estaba a ¡1.79 €/l!

Logramos devolver el coche a su hora y nos llevaron de nuevo al aeropuerto, donde íbamos a coger un autobús de la compañía ATVO que nos llevaría a la Plaza de Roma. Compramos billetes de ida y vuelta para que salieran algo más económicos. El precio: 15 €.

Tardamos menos de media hora en llegar a Venecia, ya que no hacía paradas, y nos fuimos directamente a nuestro alojamiento. Aunque no estábamos lejos, Venecia es terrible para ir cargando con maletas, sobre todo cuando hay que subir y bajar puentes. Miguel cargaba con las dos maletas y yo con las mochilas, y os aseguro que me daba pena verlo…

Aunque era el alojamiento más caro, con absoluta diferencia, de todos en los que habíamos estado hasta ahora, para ser en Venecia, una habitación amplia y nueva, tener desayuno incluido y con vistas al Gran Canal, estaba bastante bien; esperábamos algo peor y nos sorprendimos gratamente. El lugar elegido fue Grand Canal Suites.

Una excelente opción para buscar alojamiento de este estilo es a través de la web de Airbnb. Como colaborador de Airbnb, recibiré una bonificación si reservas a través de este enlace, lo que ayudará al mantenimiento de nuestro blog.

Teníamos que cenar. Miramos en Google Maps opciones que no estuvieran muy lejos, ya que eran las 9 de la noche, y elegimos la Trattoria Alla Ferrata.

Estando en Italia, debía tener manga ancha con mis intolerancias alimenticias, comer lo que pudiera y rezar porque no me sentara muy mal. No tomar lactosa ni tomate en Italia es bastante complicado…

Así, la primera noche nos decidimos por dos de los platos más típicos: lasaña y pizza. Cobran el cubierto siempre aparte, así que aprovechad y comeros todo el pan, ¡jajaja! 😀 De postre pedimos un milhojas y estaba buenísimo. Cenamos en una terraza encantadora. La comida estaba bastante bien y, para ser Venecia, el precio fue razonable (32 €).

Tenía muchas ganas de ver Venecia de noche y sabía que el día siguiente sería de no parar y apenas sentarnos, así que, aprovechando que habíamos tenido muchas horas de coche y no estábamos muy cansados, nos fuimos caminando hasta la Plaza de San Marcos.

Venecia es mucho más grande de lo que se puede pensar y, desde nuestro alojamiento hasta la Plaza, había media hora sin parar andando por calles que eran auténticos laberintos. Si no hubiera sido por la aplicación Maps Me nos hubiéramos perdido mil veces, y aún así, con las calles tan estrechas, muchas veces se perdía la señal GPS y debíamos tirar de nuestra propia orientación.

Aunque las calles de Venecia de noche no tienen un especial encanto porque son lúgubres, el Puente Rialto y la Plaza de San Marcos lucían preciosos.

La Plaza de San Marcos, siendo las 11 de la noche de un día entre semana de Mayo, estaba llena de vida y música. Y sí, la melodía de fondo, tocada por una orquesta, era Pa Panamericano (remix) / Pa Panamericano (original).

Llegamos a la habitación a las 0:30 con 17 kilómetros y casi 300 metros de desnivel acumulado (97 plantas) en el cuerpo, y descansamos muy bien.

Aunque el día empezó bastante mal, poco a poco fuimos arreglándolo y la llegada a Venecia fue sencilla y bonita. Al día siguiente nos tocaba conocer esta preciosa ciudad.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

DÍA 8: VENECIA – CASCO HISTÓRICO

ÍNDICE DEL VIAJE

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2 comentarios en “DÍA 7: CUEVA DE POSTOJNA, CUEVA DE SKOCJAN, CASTILLO DE PREDJAMA, VENECIA

  1. Muy lindas fotos y excelente el relato. En octubre voy a visitar Eslovenia y me resulta muy útil tu información. Quisiera hacerte un par de preguntas. Hay muchas partes que por lo que vi están en obras, ¿tienes idea cuando terminaran? En cuanto a las cuevas, si tengo que elegir, ¿cual me recomendarias? Ir a la dos me parece un poco de lo mismo.

    Muchas gracias

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    • Hola Marcelo.
      En cuanto a las obras, la mayoría acababan para Julio, así que si vas más tarde, supongo que posiblemente ya no estarán en obras.
      En cuanto a las cuevas, no se pueden comparar entre ellas. La cueva de Postojna tiene más formaciones y el viaje en tren es original y divertido. La cueva de Skocjan fue la que más le gustó a Miguel y no tiene absolutamente nada que ver con la otra; resulta muy impactante recorrer una gruta tan inmensa. Ambas son cuevas, pero totalmente distintas por dentro. Francamente, te recomiendo que las veas las dos.
      Espero que disfrutes del viaje, un saludo.

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