RUTA PILAS DE TUNIO – PICO PALO – LLANOS DE LÍBAR

Provincia: Málaga
Población: Jimera de Líbar
Tipo de recorrido: Circular
Recorrido: 8.35 Km
Desnivel acumulado: 508 m
Dificultad: Moderada – Difícil
Época recomendada: Primavera
Fecha de realización: 29/03/2018

Jueves de Semana Santa, nos lanzamos al campo a hacer una ruta. Aunque el pronóstico era mayormente soleado, cuando fuimos llegando al sitio la preocupación por los densos bancos de nubes fue creciendo. Íbamos a hacer cumbre y temía no ver nada…

Normalmente no comento nada del camino para llegar hasta el inicio la ruta. En este caso he de avisar que los 8 kilómetros de pista forestal que separan Montejaque del inicio de la ruta están en mal estado. Hay muchos socavones, charcos profundos y el terreno es muy rocoso, lo que afecta no sólo a la amortiguación sino también a los neumáticos. Tardamos casi media hora en recorrer esos 8 kilómetros con el coche, porque había que circular muy despacio y con precaución por este camino.

Cuando por fin llegamos, Miguel me dijo que haríamos la ruta como yo quisiera, con cumbre o no, pero que allí no volvía más con el coche. Así que sólo me quedaba tener un poco de suerte…

Aparcamos el coche y todo estaba verde y precioso. Después de casi dos horas y media encerrada en el transportín, Luna estaba loca de contenta al salir.

Retrocedemos andando unos 500 metros por el camino que habíamos hecho con el coche y tomamos un sutil sendero. Apenas se ve, así que debéis estar muy atentos al track.

Pasamos al lado de la Fuente del Saucillo, a rebosar de agua y de gran importancia en su día para las Pilas de Tunio.

Este tramo es de pendiente continua por una zona pedregosa pero bonita. Todo está verde y nos rodean las encinas.

Como ganamos altura rápidamente, pronto comienzan a acompañarnos las vistas de los Llanos de Líbar que habíamos recorrido hasta ese momento en coche.

Pasamos una cancela que hemos de cerrar; el terreno se vuelve cada vez más rocoso y comenzamos a enfrentar la inmensa mole conocida como Tunio.

Pasamos por su izquierda para ver toda esa zona de torcal.

Volvimos sobre nuestros pasos para rodear el Tunio y así llegar a las Pilas. La zona es preciosa.

En la zona de las pilas, nosotros encontramos sólo tres de ellas, aunque hemos leído que en total son seis. Fueron talladas a golpe de cincel en la misma roca caliza. A este lugar subían los arrieros hasta principios del siglo XX para verter aguas en estas pilas con el fin de que se congelara durante las heladas nocturnas. Al amanecer, recogían el hielo cortándolo con palas. El agua procedía de la cercana Fuente del Saucillo o bien de la propia lluvia. Su uso principal era como refrigerante en las antiguas neveras, pero también podían abastecer a los cercanos “pozos de nieve” ubicados en una depresión o dolina situada al este.

Para mí, esta fue la parte más bonita de la ruta. El torcal era muy bonito y tranquilo, aunque el aire era terrible.

Nuestro siguiente objetivo era el Pico Palo. Este camino fue más fatigoso que el recorrido hasta ese momento, y los desniveles eran más intensos: primero una bajada constante y después una subida fuerte. En algunos tramos había que saltar entre los bloques de piedra y aún así, Luna nos demostró que es una campeona.

Tras el tramo de bajada que comentaba, venía la subida. Desde donde estábamos, enfrentábamos la misma con respeto, debíamos llegar a lo más alto de esa montaña. Se veía muy empinada pero a pasos cortos se superaba bien. El último tramo para llegar al pico era una auténtica trepada por la roca.

Cuando llegamos a lo más alto, mis peores temores se hicieron realidad: estábamos completamente rodeados de nubes… [Sarcasm Mode: ON] Os dejo un vídeo de las fantásticas vistas… 😕 [Sarcasm Mode: OFF]

Un poco frustrada por el esfuerzo de subir para nada (como nos sucedió en el Torrecilla), emprendimos el camino de vuelta. Buscamos una zona un poco protegida del aire frío para comer y nos dispusimos a buscar el camino para bajar haciendo una ruta circular, ya que queríamos visitar los Llanos de Líbar.

Andábamos literalmente dentro de un mar de nubes y no se veía mucho más allá. Me daba un poco de miedo enfrentar la bajada (MUY, MUY EMPINADA) en esas condiciones. Cuando llegamos a la zona donde empezábamos a descender, las nubes corrían montaña arriba a toda velocidad.

En esta parte NO hay sendero. Nosotros bajamos por donde mejor vimos. Llevábamos dos tracks descargados y no nos convenció el sitio por donde pasaron. Nosotros fuimos bajando por donde nos resultaba más cómodo y aprovechando las zonas donde había hierba, que agarraban mejor. Os recomiendo usar bastones para no cargar las rodillas puesto que, aunque aparentemente los llanos están muy cerca, es un kilómetro de bajada continua.

Según descendíamos, comenzaron a disiparse las nubes, dejándonos unas vistas panorámicas preciosas de los Llanos de Líbar.

Mientras íbamos bajando, se despejaba más y veíamos cada vez mejor los llanos.

Poco a poco fuimos girando a la izquierda para acceder desde allí a los Llanos de Líbar. Entramos en un bonito encinar que atravesamos más fácilmente que la anterior bajada, puesto que había un sutil sendero y mucho menos desnivel. Mientras, yo no paraba de mirar al cielo observando a las decenas de buitres que nos sobrevolaban. Creo que nos miraban decepcionados porque no nos despeñamos, y se quedaron sin almuerzo… 😛

Por sorprendente que parezca, desde que comenzamos la bajada empinada desde el Pico Palo hasta que llegamos a los llanos, había pasado casi una hora y media. No se nos hizo largo, pero cuando vimos desde abajo la mole que acabábamos de descender, nos sorprendimos.

Ya en los llanos, todo era sol, paz y tranquilidad. ¡Yo quiero vivir aquí! Andamos al lado del muro y cuando estábamos en el centro del llano, pusimos rumbo de vuelta al coche.

Todo estaba muy verde y un precioso riachuelo cruzaba el lugar dándole más encanto aún.

Sin duda, después de las horas de subida, del terreno pedregoso y de la bajada intensa, ésta era la mejor manera de acabar la ruta: paseando relajadamente por este paraje en el que pudimos ver una Collalba Rubia.

Como íbamos fuera del sendero oficial, antes de llegar al coche encontramos una puerta cerrada con candado y tuvimos que rodearla y saltar la valla por la zona que se encontraba más baja. No revestía complicación alguna.

Después de cinco horas y media de ruta, aunque sólo tres y media en movimiento, llegamos al coche. La ruta, aunque con tramos complicados y mucho aire frío, me resultó muy bonita. Sin duda, el mejor momento para hacerla es en primavera para ver los llanos verdes.

Os recomiendo leer la entrada: Consejos para hacer senderismo.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar la ruta, pinchar aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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