CASARICHE

Continuamos con nuestro recorrido por la Ruta de “El Tempranillo”. En esta ocasión aterrizamos en Casariche. Veníamos de Badolatosa (ya que se nos fastidió el plan de senderismo de ese día). Llamamos antes por teléfono para asegurarnos de que el Centro Temático del Mosaico Romano estuviera abierto. Al llegar, Antonio nos hizo de guía. Aunque nos dijo que él suele llevar más temas administrativos y la guía suele ser una chica, y a pesar de tener una sala con 50 niños haciendo actividades ese día, nos pareció que lo hizo estupendamente y agradecimos mucho sus explicaciones durante la visita.

Este museo tiene 2 plantas. Comenzamos por la primera planta, subiendo las escaleras. Aquí se encuentran 3 salas. La primera es un acercamiento al mundo romano, y la segunda nos habla sobre la villa romana de la que se extrajeron los mosaicos que protagonizan este museo. Esta villa se emplazaba en el valle del río Genil (antiguo Singilis) y se conocía como La Villa de El Alcaparral. Luna (que se quedó sin senderismo hoy) hizo la visita pacientemente en brazos de Miguel.

En la siguiente sala pudimos disfrutar de los mosaicos. Fueron descubiertos casualmente en 1985 por una profesora y sus alumnos mientras jugaban a descubrir un tesoro. La colección está compuesta por 11 mosaicos, aunque sólo 6 se encuentran expuestos en la actualidad. El resto están aún pendientes de restaurar (lo cual es un proceso muy  costoso).

El primer mosaico que encontramos es el Nº 10. Se ubicaba en el “Tablinum” (despacho) y tiene una superficie de 20.5 metros cuadrados.

El siguiente mosaico de temática geométrica es el Nº 11. Se ubicaba en el “Larario” (altar pequeño que se construía en las casas romanas para rendir culto a las divinidades lares). Con una superficie de 9 metros cuadrados, es el de menor tamaño de los expuestos.

Pero sin duda, la joya de la corona de la planta (y de todo el museo) es el mosaico del Juicio de Paris. Antonio nos contó la leyenda representada en este mosaico y nos encantó.

Éride (Eris en la mitología griega), la diosa de la discordia, molesta por no haber sido invitada, se presenta en la boda de Peleo,  y deja una manzana dorada con la frase “Para la más bella”. Tres de las diosas presentes: Juno (Hera en la mitología griega), Minerva (Atenea en la mitología griega) y Venus (Afrodita en la mitología griega) se pelean por la manzana, por lo que Júpiter (Zeus en la mitología griega), escoge como juez para dirimir la disputa al príncipe pastor de Troya, Paris (conocido por su sensatez y buen juicio). Las tres diosas intentan sobornarlo ofreciéndole distintos dones, pero al final elige a Venus, que le había prometido el amor de la mujer más bella del mundo. Esta mujer era la esposa del rey Menelao, Helena, que se enamora de Paris, quien la rapta llevándosela a Troya, lo que provoca la venganza de Menealo, desencadenando la guerra de Troya.

El mosaico representa, como si de una instantánea se tratara, el momento en el que Paris elige entre las tres diosas, bajo la atenta mirada de Mercurio (el dios mensajero) que aguarda el dictamen para informar a Zeus.

Este mosaico de 11.8 metros cuadrados se situaba en el Atrio (entrada de la vivienda), de tal modo que los invitados ya comprobaban el poderío económico del dueño de la casa nada más entrar.

Antonio nos explicó que el valor de esta obra, no sólo está en el detalle con el que fue realizada, sino en los materiales, ya que posee piedras semipreciosas como el lapislázuli.

Pasamos a la siguiente sala en la que nos explicaban, mediante un vídeo y maquetas, la manera en la que se montaban los mosaicos.

La planta baja, posee tres mosaicos más. Dos de ellos se veían desde la primera planta gracias a unos balcones que han hecho para su disfrute desde arriba.

El mosaico central se encontraba en el Impluvium (fuente o estanque ubicado en el centro de la casa), por lo que se encuentra en muy mal estado de conservación. Aún así podemos ver cómo, al estar en una fuente, su temática era marina.

A su derecha se encontraba otro de los mosaicos que debió ser maravilloso en su día. Aparentemente era una alegoría a la naturaleza. Con una superficie de 30 metros cuadrados se encontraba en un Oecus (dormitorio), y por el detalle con el que está representada la cara, Antonio nos dijo que posiblemente fuera el rostro del dueño de la Villa.

El otro mosaico de la sala, de 24 metros cuadrados y motivos geométricos, también se encontraba en uno de los Oecus, junto al Tablinum.

Normalmente la visita finaliza aquí, pero Antonio nos enseñó una de las partes que más interesante nos resultó, aunque sólo está abierta de Lunes a Viernes. En el sótano del edificio se encuentra el taller de Mosaicos Casariche. En esta empresa, personas con algún grado de discapacidad elaboran auténticas obras de arte con sus manos, de forma totalmente artesanal. Vimos mesas, trofeos, cuadros, fuentes… el único límite es tu imaginación.

Así finalizamos la visita a la Colección Museográfica del Mosaico Romano. Pero quisimos conocer un poco más del pueblo, y es que los mosaicos no sólo están en el museo, sino que salen a la calle. Así que disfrutamos de muchos de ellos a lo largo de la Avenida de la Libertad.

Paseamos por el pueblo y os comento lo más interesante.

Al final de la Avenida Libertad (cerca del Museo) hay una bonita réplica de un acueducto; en esta misma avenida (en dirección contraria) encontraréis el Ayuntamiento, la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y las Casas Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Y ya a las afueras, se encuentra Cerro Bellido: un bonito yacimiento arqueológico en el que se encuentra una antigua cantera romana.

Estas canteras se denominaban “Lapidicinae” y proporcionaban material para la construcción de edificios e infraestructuras. Cabe la posibilidad, por los restos de cerámica y utensilios hallados, que también estuviera habilitado para la vivienda de los obreros o esclavos.

El lugar era aún más bonito de lo que esperaba y tenía muchas mesas con bancos, por lo que aprovechamos para comernos nuestros bocadillos del fallido senderismo.

Os dejo un par de vídeos para que lo veáis.

Este parque posee además un bonito mirador desde el que disfrutar de una bonita panorámica de Casariche.

Aunque Casariche en sí no tiene mucho que ver, el museo, los mosaicos en la calle y la antigua cantera me encantaron, lo que hace de este pueblo un destino perfecto para visitar en una mañana de fin de semana.

Para descargar el plano, pinchar aquí.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para ver el resto de pueblos de la Ruta de “El Tempranillo”, pinchar aquí.

Visita realizada el 24/02/2018.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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