JAUJA – BADOLATOSA

Cuando visitamos Benamejí, sacamos nuestro Pasaporte Bandolero para poder visitar a un precio más reducido todos los centros temáticos de la ruta de José María “El Tempranillo”. Jauja y Badolatosa son dos de los pueblos incluidos en dicha ruta.

Curiosamente, aunque se encuentran a tan sólo 5 minutos un pueblo del otro, Jauja pertenece a Córdoba y Badolatosa a Sevilla. En la época del bandolerismo, los “Migueletes” (los precedentes de la Guardia Civil) sólo tenían jurisdicción en su zona, por lo que si lo bandoleros cruzaban al otro pueblo, ellos ya no podían hacer nada. De eso se aprovechaban los bandoleros y de ahí que el triángulo Jauja/Benamejí (Córdoba) – Casariche/Corcoya/Badolatosa (Sevilla) – Alameda (Málaga) fuera su zona de actuación.

JAUJA.

Siento decir a todos los que, como yo, pensaban que la frase “Esto es/no es Jauja” hacía referencia a este pueblo cordobés, que la Jauja a la que se refiere este dicho es una provincia en medio del altiplano del Perú, muy célebre por la fertilidad del suelo, su paisaje verde y el aire saludable que se puede respirar allí. Y claro, con esas condiciones no es de extrañar que se cuando se quiera hacer referencia a algo equivalente a un paraíso terrenal, se utilice Jauja en su lugar.

Nada más aparcar (coordenadas: 37.303199, -4.657244) nos dirigimos a ver su centro temático.

Jose María “El Tempranillo” nació en Jauja, aunque está enterrado en Alameda; es por ello que este centro temático está dedicado casi entero a su vida.

La visita se divide por plantas. En la más alta de ellas nos cuentan la vida de “El Tempranillo”: huérfano de padre a los 11 años, es tomado bajo la protección del clérigo del pueblo. Durante la festividad de San Miguel, un mozo intenta bailar a la fuerza con su novia y José María  le da muerte, y huye para escapar de la justicia. A partir de ese momento comienza su vida de bandolero. A pesar de no ser muy alto (unos cinco palmos según dicen algunos escritos), era muy inteligente y de buenos modales, y pronto se convirtió en el líder de su partida de bandoleros.

En 1830 se emite una orden de captura, vivos o muertos, para José María “El Tempranillo” y sus acompañantes; pero el pueblo, que tenía en alta estima a José María, no colaboraba, por lo que el edicto quedó sin valor.

Tras la muerte de su mujer en su 2º parto, consigue el indulto y pasa a ayudar a atrapar a otros bandoleros, motivo por el cual, aprovechando que se encontraba solo en una ocasión, muere abatido por  uno de esos bandoleros:”El Barberillo” en un cortijo cercano a Alameda.

La siguiente zona que visitamos fue un pasillo con fotografías antiguas con las que viajamos a la época de nuestros padres y abuelos. Fotografías del Domingo de Judas con un muñeco colgado, las típicas fotos de la mili, los jóvenes del pueblo en el único medio de transporte que había (el burro), las antiguas comuniones que parecía que iban vestidas de boda, los antiguos cines en los que la pantalla sólo era una sábana en la pared, o las fotos de familia numerosa donde nadie se fijaba en si el bebé tenía una postura idónea o no. Son sólo algunas de las fotos que nos llamaron la atención de los cientos que allí había.

La siguiente sala estaba orientada a la contraposición de cada uno de los estratos de la sociedad: los señores propietarios de fincas, la servidumbre y los hombres de campo que cultivaban las tierras del señor.

Tras bajar por unas escaleras llegamos al área expositiva más bonita de todo el centro: inmensos murales con dibujos nos cuentan el modo de vida de los bandoleros, historias y escenas de su vida diaria.

Por último, pasamos a una sala donde, en un vídeo, Washington Irving nos hablaba del mundo del bandolerismo desde su punto de vista.

Tras finalizar la visita fuimos a ver la Iglesia de San José que se encuentra muy cerca.
El origen de la Iglesia de Jauja se remonta a 1693. Con anterioridad a esa fecha los vecinos de esta población habían de desplazarse a Lucena (a 24 km) para recibir los sacramentos. Pero aquella primera iglesia no es la que actualmente hay en la aldea, pues al quedarse pequeña por el aumento de población y, tal vez por la ruina o deterioro de su construcción, el Marqués de Comares, perteneciente a la Casa de Medinaceli, manda construir otra mucho más grande que es la que hoy se levanta en el centro del pueblo. La iglesia tiene Planta basilical, en la que se inscriben dos naves principales que se cruzan a modo de cruz latina. La cabecera de la iglesia o ábside tiene forma igualmente rectangular. La nave central, de gruesos muros, sostiene la bóveda de cañón que la cierra.

Ha debido ser pintada por dentro hace poco, ya que la imagen actual no coincide con la de archivo que vi en Internet; ahora es más colorida.

Iglesia de San José

Posee una enorme colección de imaginería.

Y un precioso Vía Crucis de plata.

A Miguel le resultó especialmente cómica la pose de la paloma de la paz y sus patas, vista desde abajo.

El último punto que visitamos en el pueblo fue la aceña árabe. Aceña es una palabra que proviene del árabe “al saniya” y que significa molino harinero situado dentro del cauce de un río. Se aprovecha la fuerza del río para mover unas palas con las que moler.

A pesar de que ha sufrido varias crecidas del río, se sigue conservando casi como era antiguamente. Todo el recinto en el que se encuentra está vallado, por lo que sólo se puede rodear y ver desde lejos.

El siguiente destino fue la noria árabe “La Amelia”, que se encuentra entre Badolatosa y Jauja (aunque pertenece a este último pueblo). No fue fácil encontrarla ya que no viene indicada en ningún sitio.

Según nos contaría Inmaculada, la chica del Centro de Interpretación de Badolatosa, debe su nombre a la mujer más anciana del pueblo. Antiguamente, esta noria era bautizada con el nombre de la mujer de mayor edad del pueblo, y a su muerte, se le ponía el nombre de la siguiente. Amelia fue la última mujer que puso su nombre a la noria antes de que quedara en desuso esa costumbre.

Aparcamos el coche en un apartado de la carretera (coordenadas: 37.311044, -4.672044) y bajamos por un sendero pedregoso y poco cómodo para llegar a ella. Desde la carretera hay una bonita panorámica de Badolatosa.

Esta noria ha sido recientemente restaurada, y aunque no está en uso (pues hoy en día la función de extracción de agua de río es realizada por motores), su aspecto es el mismo que tenía en sus años de funcionamiento. La pena es que, a pesar de haber sido restaurada, no está bien mantenida y está casi enteramente cubierta por la vegetación.

BADOLATOSA. 

Aparcamos en el centro temático (coordenadas: 37.308133, -4.674888), pero estaba cerrado. Al parecer, cuando llueve los días previos, cierran porque tienen problemas eléctricos. Tendremos que volver en otra ocasión…

Nos dispusimos a pasear por el pueblo hasta la hora de comer. Me gustó mucho la Plaza Andalucía.

Y sus bancos con las provincias andaluzas junto a Badolatosa.

Camino de la iglesia, pasamos por una calle en la que comprobamos los contrastes ideológicos de este pueblo: una bandera republicana cerca de un pequeño altar a la Virgen, en la misma calle de la Virgen.

La Iglesia estaba cerrada, así que continuamos el paseo dirigiéndonos al río. A la entrada del pueblo, en el Paseo Pablo Iglesias junto al parque, han decorado la zona del balcón al río con los nombres y escudos de los pueblos de Sevilla.

Hay otros dos puntos reseñables del pueblo: el monumento a la Mujer Trabajadora, al lado de la Plaza de Andalucía, y la Fuente de la Molina, la cual nos costó un poco encontrar por estar a las afueras del pueblo.

Comimos en el Restaurante la Bodega. Pedimos pulpo a la gallega (muy tierno y bueno), presa ibérica y costillar de cordero con salsa de mostaza y miel. Ambos platos buenos, aunque a mí no me terminó de convencer la textura del cordero. De postre pedimos tarta de manzana y tarta de queso. El precio: alrededor de 40 €. Es una buena opción para comer allí.

Actualización 24/02/2018.

Tal y como comenté al elaborar esta entrada, nos quedaron cosas sin ver, así que volvimos  para poder terminar de visitar este pueblo.

Llamamos antes de ir, para asegurarnos de que podríamos ver el Centro Temático del Río Genil. Allí estaba Inmaculada esperándonos para hacernos una visita guiada por el centro. De los que habíamos visto hasta ese momento (el Centro Temático de la Duquesa de Benamejí y el Centro Temático del Bandolerismo Romántico), en ninguno la visita fue guiada; por tanto en este caso nos sorprendió gratamente. Íbamos con Luna en brazos y tampoco nos puso pegas.

Nos comentó que Badolatosa está construida sobre el río Genil, y desviaron su cauce hacia donde se encuentra actualmente. Esto hace que cuando llueve mucho, haya crecidas del río e inunde el pueblo (sobre todo el Centro Temático, que se sitúa a escasos metros del cauce del río).

Nada más entrar, vemos unas preciosas maquetas del río Genil, pudiendo ver de forma esquemática y mediante fotografías aéreas su paso a lo largo de las provincias andaluzas. Después vimos un vídeo sobre el río Genil en el que se nos hablaba de él de forma poética con unas preciosas imágenes.

Más tarde pasamos a otra sala en la que, mediante unas columnas con audios, se nos explicaba la vida alrededor del río: los pescadores, las lavanderas, las riadas, los veranos bañándose en él…

Después pasamos a la sala de la taxidermia. Un vecino del pueblo ha donado todos esos animales disecados. Todos son pobladores del Río Genil. Además de los animales, seguimos aprendiendo sobre todo lo relacionado con el río gracias a las explicaciones de Inmaculada.

Por último, pasamos a otra sala, donde pudimos ver una exposición de los principales minerales que se encuentran en todo el trayecto desde el nacimiento a la desembocadura del río. Una vez más, las cercanas explicaciones de nuestra guía hicieron la visita más amena.

Nuestra intención, tras ver el centro temático ese día, era hacer una ruta senderista cerca de Badolatosa. Inmaculada nos dijo que uno de los puentes de madera había sido arrastrado por el agua, lo que impedía hacer la ruta como yo quería, y por lo que tuvimos que cancelar el plan hasta nueva orden…

Una vez finalizada la visita al centro temático (de unos 50 minutos de duración), pusimos rumbo a la iglesia. Escuchamos las campanas e Inmaculada nos confirmó que significaba que estaba abierta.

La Iglesia de la Virgen del Socorro, que preside el Altar Mayor, es un edificio del siglo XVII de estilo Barroco.

Posee una amplia colección de imaginería de los siglos XVI-XIX.

Cuál fue mi sorpresa al comprobar el motivo por el que la iglesia estaba abierta… Cuando estaba finalizando la visita, abrieron las puertas principales y comenzaron a entrar coronas de flores… Obviamente me fui corriendo de allí.

Con esto dimos por finalizada la visita a estos dos pueblos. Muy cercanos, pero pertenecientes a provincias distintas.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para ver el resto de pueblos de la Ruta de “El Tempranillo”, pinchar aquí.

Visitas realizadas el 30/12/2017 y 24/02/2018.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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Un comentario en “JAUJA – BADOLATOSA

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