RUTA PEÑA PARDA Y NORIAS DE BENAMEJÍ

Provincia: Córdoba
Población: Benamejí
Tipo de recorrido: Circular
Recorrido: 8.40 Km
Desnivel acumulado: 259 m
Dificultad: Fácil
Época recomendada: Todas menos verano.
Fecha de realización: 12/10/2017

Volvemos a Benamejí, pueblo que fuimos a visitar hace poco, para hacer una ruta que nos recomendaron en el Museo de la Duquesa de Benamejí.

Está siendo un otoño extremadamente soleado y cálido, así que nos decantamos por una ruta sencilla. Cuál fue mi sorpresa cuando, al llegar a Benamejí, encontramos el día completamente cubierto e incluso chispeando.

Aparcamos el coche en el camping de Benamejí (coordenadas: 37.258825, -4.534161) y nos dispusimos a comenzar la ruta.

Discurre por un bonito pinar. El camino es cómodo y amplio con desniveles muy suaves.

Abandonamos el camino para bajar a ver una cueva, llamada Cueva Peña Parda. Los bloques de piedra que lo conforman son inmensos.

Entramos a verla, y más que una cueva, yo lo consideraría un pequeño refugio de piedra.

Volvimos sobre nuestros pasos al camino principal y pronto comenzó la bajada.

Tenemos que llegar a la altura del río. Durante el descenso, aparece a nuestra derecha el antiguo puente sobre el río Genil.

Desde que salimos del coche, no había parado de chispear, hacer viento, quedarse calmado, salir el sol… y Luna andaba bastante desconcertada.

Tras una breve bajada llegamos a la altura del río. Lo dejamos a la derecha y continuamos. Ojo, porque la tendencia al llegar a este tramo es ir al lado del río y en realidad hay que seguir recto hacia la izquierda.

Para continuar hay que cruzar un pequeño riachuelo. Las piedras resbalan bastante y la subida y bajada es corta, pero empinada. Es el único tramo algo más complejo de la ruta.

Nos dirigimos hacia la parte baja del puente de la autovía por una pista forestal amplia y sin desnivel, mientras observamos curiosas formaciones rocosas.

Pasamos por debajo del puente de la autovía y llegamos a la primera noria: la Noria Campo del Castillo. No se puede acceder hasta los pies de la misma porque está vallada y muy cubierta de vegetación.

Justo enfrente de la noria se encuentran los restos del Castillo de Gómez Arias, junto al cual pasamos andando.

Al poco de ver la noria se acaba el sendero y la pista forestal, y pasamos a una carretera asfaltada que nos acompañará hasta el final de la ruta. Si miramos hacia atrás, veremos el castillo durante un buen rato.

A 1.5 km de la Noria Campo de Castillo se encuentra la otra noria: la Noria Isla de San Miguel. Hay que desviarse de la carretera principal y bajar hasta una casa de campo rodeada de cultivos.

Al encontrar la cadena y ver que estaba detrás de una casa, nos dio un poco de reparo, pero visto que esta era una ruta ofrecida por la oficina de turismo de Benamejí y la Diputación de Córdoba, y que había flechas y paneles informativos, decidimos entrar. Por allí nos acompañó una simpática perrita que hizo muy buenas migas con Miguel. A la derecha se erguía imponente el Castillo de Gómez Arias.

Si nos pareció que la Noria Campo de Castillo era de difícil acceso, la Noria Isla de San Miguel es más complicada de ver aún.

A la vuelta nos deleitamos viendo los frutos del campo de cultivo: maíz, lechugas, berenjenas, membrillos… Seguro que están mucho más buenos que los que se compran en el supermercado.

Volvimos a la carretera principal y allí encontramos una planta de lo más curiosa: Ecballium elaterium, o como se le conoce popularmente: Pepinillo del Diablo. Pertenece a la familia de las cucurbitáceas, como el melón, la sandía, la calabaza o el pepino. Sin embargo, a diferencia de estas hortalizas, es un planta venenosa y su fruto, a pesar de su apariencia (similar a un pequeño melón de unos 5 cm), no es comestible, ya que además de muy amargo es también tóxico. El consumo de esta planta o de su fruto provoca, entre otros síntomas, fuertes diarreas con gran pérdida de líquidos, hasta el extremo de poder causar la muerte.

Os preguntaréis qué es lo que nos resultó tan llamativo de esta planta: pues que al tocar su fruto, éste explota con mucha fuerza y de su interior sale un líquido transparente a presión para esparcir sus semillas. Si os fijáis en el vídeo que grabamos a cámara lenta, al tocar por segunda vez la planta, ésta explota, sale un chorro que impacta en mi dedo, y se ven caer las semillas en las hojas de alrededor.

Podéis ver más información sobre esta planta en este otro vídeo.

Para llegar a la última noria tenemos que desviarnos bastante de la carretera principal y bajar un tramo con bastante desnivel. Hay 2 kilómetros de una noria a la siguiente. Por el camino encontramos un precioso caballo blanco al que le di algunos brotes verdes que, según parece, le gustaron más que la comida que tenía.

No encontré ningún track que llevara hasta esta última noria, así que tuve que servirme de la imagen satélite del mapa para encontrarla. La Noria Huerta de los Cruces es la mejor conservada y la que mejor se puede ver de las tres.

La Noria Campo del Castillo estaba bajo la autovía de vuelta de Córdoba a Málaga, y la Noria Huerta de los Cruces está bajo la autovía de ida de Málaga a Córdoba. También se conserva el reguerón (esa especie de acueducto que recogía el agua de las palas de la noria y la llevaba a las acequias).

Volvimos sobre nuestros pasos poniendo rumbo ahora al coche. Ya no quedaba nada de nubes en el cielo, lo que hacía que andáramos bajo un sol de justicia a 35 ºC en pleno mes de octubre. El camino de vuelta era cuesta arriba, y entre eso, que andamos directamente por la carretera, y el calor, el tramo se hizo bastante pesado. Aún así, seguimos observando la naturaleza y disfrutando de ella. En esta ocasión, a Miguel le llamó la atención un fenómeno que yo ya conocía: la “escoba de bruja”.

La escoba de bruja es una estructura que a veces se puede observar en las ramas de los pinos carrascos, una forma esférica de hojas muy apretadas y que se distingue por presentar un color verde más oscuro que el resto del árbol. La causa que las produce son unos organismos patógenos microscópicos denominados fitoplasmas. Podéis leer más información en este blog.

Acabamos la ruta nuevamente en el aparcamiento del camping de Benamejí.

La primera parte de la ruta discurre por Peña Parda, un bonito bosque de pinos, pero la parte de las norias es toda por carretera asfaltada, lo que la hace algo más aburrida. Se publicita como ruta senderista, pero lo cierto es que las norias se podrían visitar en coche sin problema.

Tardamos 3 horas en hacer la ruta porque nos paramos mucho a hacer fotos y vídeos, pero se podría hacer en 2 horas sin paradas. Nosotros salimos a las 12:00 y volvimos al coche para almorzar a las 15:00.

Os recomiendo leer la entrada: Consejos para hacer senderismo.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Podéis descargar la ruta, pinchando aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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