BENAMEJÍ

Hoy, aprovechando la visita a la familia de Córdoba, comenzamos la Ruta de “El Tempranillo” con nuestra visita a Benamejí.

Aunque el tiempo estaba nublado, confiamos en que nos respetara. Por desgracia, tuvimos que finalizar la visita antes de tiempo debido a la lluvia. En esta ocasión también nos acompañó Luna.

Buscando información, encontré un lugar llamado “Cueva de la Silera” y decidí ir a visitarla. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que estaba dentro de una propiedad privada. Nos sucedió igual con el Dolmen de Montecorto, así que aparcamos el coche fuera de la propiedad e hicimos el resto del camino andando. Cuando estábamos cerca, encontramos un cartel que decía que estaba prohibido el paso según la Ley 37/2015. Ya que había llegado hasta allí, me invadió el espíritu bandolero de la zona, así que arrastré a Luna y a Miguel conmigo para encontrar la entrada. Tras pasar un tramo de campos de cultivo llegamos a una zona en la que la valla estaba abierta. Bajamos por ella y llegamos a la entrada de la cueva.

Es difícil entrar, ya que hay que acceder por un hueco muy pequeño repleto de escarabajos enormes (aunque inofensivos) y hormigas (un poco más molestas).

Tras un par de metros, la cueva se hace más amplia y ya se puede estar de pie.

Es una construcción de origen medieval, de los siglos XIV-XV, con el objetivo de almacenar productos agrícolas.

A ambos lados del pasillo hay 80 vanos tallados en la caliza en los que guardaban vasijas para el grano. La gente de la zona también dice que en su día fue refugio de bandoleros.

Recorrimos apenas unos metros y nos volvimos. Miguel no quería estar allí mucho tiempo (con lo pequeña que era la única entrada, si comenzaba a llover fuerte y había un corrimiento de tierra nos quedaríamos encerrados, y en el mejor de los casos nos llenaríamos de barro), y Luna también estaba deseando salir.

El lugar es de lo más curioso, pero es una auténtica pena que esté lleno de pintadas. Comprendo que se prohíba el acceso dada la falta de civismo de la gente. Además, el acceso a la cueva es incómodo e inseguro.

Tras la aventura de la mañana, pusimos rumbo al pueblo. Aparcamos el coche y pusimos rumbo a la Parroquia de la Inmaculada Concepción.

Cuando fuimos el 27 de Agosto estaba cerrada (aunque la misa es a las 11:00) porque era el traslado de la Virgen del Carmen desde la Ermita de San Sebastián a esta parroquia, así que sólo pudimos verla por fuera. Se encuentra en una preciosa plaza con el suelo lleno de mosaicos hechos con cantos rodados.

Justo al lado está el Ayuntamiento.

La Ermita de San Sebastián estaba a rebosar de gente por el traslado de la Virgen. No había parado de llover a ratos y el traslado, que debía haberse hecho a las 11:00, no paraba de retrasarse, por lo que vimos la Ermita llena de gente y la Parroquia cerrada porque no abriría hasta que llegara la Virgen. Nos fuimos de allí porque empezó a llover muy fuerte y creo que al final no pudieron trasladarla.

Es un edificio de principios del siglo XVIII, mandado erigir por los marqueses de Benamejí.

Posee una rica colección de imaginería.

Pero sin duda, la que nos resultó más llamativa fue la imagen de San Judas Tadeo por la forma y color de sus ojos. A este Santo le cortaron la cabeza con una hacha, y por eso lo representan con una hacha en la mano. En el pueblo se le tiene mucha devoción por ser el patrón de las causas difíciles.

El siguiente destino fue el Museo de la Duquesa de Benamejí. Allí, una agradable muchacha, Gracia Mª Márquez, nos informó sobre el museo y nos dio una bolsa llena de folletos con lugares para visitar en Benamejí y planes de senderismo. Es un placer encontrar personas que quieren tanto a su pueblo. Además, nos dejó entrar con Luna (que fue en todo momento en los brazos de Miguel).

Comenzamos la visita por la primera planta. En ella pudimos adentrarnos en el mundo del bandolerismo, conocer sus nombres, sus historias, ver sus caras y cómo el arte, la música y la literatura han hablado de ellos. Me gustó mucho esa sala.

La segunda planta estaba dedicada a la película “La Duquesa de Benamejí“, de 1949. Lo que más me gustó fue poder ver las réplicas de los vestidos de la película.

Finalizamos la visita en la planta baja, donde pudimos disfrutar de una colorida exposición de cuadros.

Al salir de la exposición, comenzó a llover bastante más fuerte y así sabíamos que no iban a trasladar a la Virgen del Carmen (por tanto tampoco abrirían la parroquia), y era muy incómodo continuar lo que nos quedaba por visitar en esas condiciones; por lo tanto, pospusimos la visita del resto de los monumentos para otro día.

A la vuelta de Córdoba, con el día más despejado, vimos, desde el puente de la autovía nueva que pasa por encima del Genil, las ruinas del Castillo de Gómez Arias. El castillo árabe, llamado originariamente Hins Banir Basir (Castillo de Benamexir), pasó en repetidas ocasiones de manos de las tropas árabes a manos de los cristianos, hasta que en 1361 vuelve a reconquistarlo D. Pedro I de Castilla. Actualmente debe su nombre a uno de sus Alcaldes.

Visita realizada el 27 de Agosto de 2017.

Como me quedé con sitios por ver en Benamejí, y haciendo caso a Gracia Mª Márquez, que nos aconsejó desayunar allí, volvimos a este pueblo cordobés.

Entramos por El Tejar y pudimos ver abierta la iglesia de esta pequeña pedanía que estaba abierta por la misa. Domingo a las 10:00.

Paramos a desayunar en el sitio que nos recomendó Gracia Mª: el Restaurante Reina, para disfrutar de un buen bocadillo con lomo de orza. Sin duda estaba buenísimo y mereció la pena pasar a probarlo. Tienen un amplio surtido de productos de la zona (quesos, embutidos, dulces…) y el lomo se puede pedir para llevar. Nos llevamos un par de tupper de lomo, unas tejas de anís y una especie de pastel cordobés (aunque sin azúcar por encima).

Con la tripa llena, nos dispusimos a continuar la visita de lo que nos faltó por ver en el pueblo.

Comenzamos por el interior de la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Nos dijeron que era muy bonita por dentro y no nos decepcionó. Mandada construir por el señor y primer Marqués de la Villa de Benamejí, Don Diego de Bernuy, es uno de los ejemplos más representativos del Barroco Cordobés.

El altar mayor alberga una talla de una Inmaculada, fechada en 1742, obra del escultor lucentino Pedro del Pozo; en el templo destaca su original cúpula, que arrancando de un ondulante anillo se fracciona en varios arcos, estando pintados los escudos de armas de los Bernuy en las esquinas.

A la derecha del altar se encuentra el  Sagrario, de estilo Antequerano, remodelado recientemente, y acoge las imágenes procesionales de la semana de Pasión de Benamejí, muchas de ellas procedentes del desaparecido convento de Carmelitas descalzos que existía en Benamejí. Es una auténtica maravilla.

Esta parroquia posee una inmensa colección de imaginería de una altísima calidad.

Y el Vía Crucis es una maravilla.

A las 11:00 comenzaba la misa, así que tuvimos que irnos y continuamos el paseo por el pueblo, en este caso al Mirador de la Grieta. Es un paseo amplio donde poder disfrutar de las vistas.

Debe su nombre a la ladera sur de Benamejí, que desciende de un modo brusco desde el núcleo urbano, asentado sobre una elevación, hasta el río Genil. Los deslizamientos de tierra en la ladera se venían produciendo desde hacía varios siglos y estuvieron a punto de hacer desaparecer parte del pueblo.

Desde aquí podréis ver los restos del Castillo de Gómez Arias.

Al final de la calle se encuentra la Plaza del Convento, donde encontramos varias obras artísticas.

Del antiguo Convento de las Descalzas queda únicamente la portada barroca que fue entrada de la Iglesia del Convento de Carmelitas Descalzas, abandonado tras la desamortización del siglo XIX y tras los avances de “La Grieta”. El abandono definitivo sucedió en 1905 tras la caída de su torre.

Situado a un kilómetro de la localidad se encuentra el Santuario de María Santísima de Gracia Coronada (coordenadas: 37.267618, -4.555522).

Del antiguo Santuario de Ntra. Sra. de Gracia, sólo se conoce que fue restaurado en 1917, dando comienzo las obras del actual el 15 de septiembre del 1974. Tuvimos la suerte de encontrarlo abierto, ya que normalmente tiene una cancela que impide el paso a su interior.

En el pueblo se le tiene mucha devoción, por ser su patrona.

Desde aquí se disfruta de unas preciosas vistas de Benamejí, Palenciana, Rute y el Santuario de la Virgen de Araceli en Lucena.

Por último, a las afueras, se encuentra el puente sobre el río Genil (coordenadas: 37.253863, -4.541853).

Es una de las obras en su género más importantes de la provincia de Córdoba, incluso de España, ya que no era frecuente en el siglo XVI construir puentes de esta magnitud.

No pudimos verlo desde el otro lado porque el suelo estaba enfangado y temíamos hundirnos en el barro. El entorno, a pesar de estar al lado de la carretera, irradia paz y tranquilidad.

El pueblo, aunque no es muy grande, tiene bastantes cosas que ver. Recomiendo ir por la mañana, desayunar y verlo tranquilamente.

Os dejo con las mascotas que vimos en el pueblo.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar el plano, pinchar aquí.

Para ver el resto de pueblos de la Ruta de “El Tempranillo”, pinchar aquí.

Visita realizada el 17 de Septiembre de 2017.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

Donar PayPal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .