RÍO CASTOR (2017)

Provincia: Málaga
Población: Estepona
Tipo de recorrido: Lineal
Recorrido:  5.32 km
Desnivel: 306 m.
Dificultad: Moderado
Época recomendada: verano
Fecha de realización: 01/07/2017

Hoy volvemos al río Castor que hicimos en 2013. Siguiendo la pauta de este año, repetimos los ríos más antiguos para comprobar su estado.

En aquella ocasión, hicimos la ruta partiendo de una pista forestal situada por encima del río. Miré otras opciones, pero descubrí que el camino que toma la mayoría de la gente para llegar al río es aún más largo. Si miráis este track, comprobaréis que sale de la parte baja del río, pero hay que recorrer bastante más distancia hasta entrar en el agua. El motivo es que a partir del 1 de junio no está permitido el acceso a vehículos por el riesgo de incendio. Además, no se puede aparcar el coche al lado del río porque hay carteles del Ayuntamiento que lo prohíben. Por ello, comprobamos que nuestra opción es mejor. El único inconveniente es que hay que hacer casi un par de kilómetros por pista forestal en no muy buen estado.

Aparcamos el coche (coordenadas: 36.488661, -5.128440) y nos disponemos a comenzar la ruta. Pronto encontramos el portón que nos impide continuar con el coche.

Después de él, nos esperan algo menos de 2 kilómetros de bajada por pista forestal hasta alcanzar el agua.

Según vamos acercándonos al río descubrimos que no sólo vamos a tener compañía, sino que ésta va a ser de todo menos silenciosa… Se les escucha desde bastante lejos.

Pronto los alcanzamos: estaban bañándose en la primera de las pozas, la poza de la piedra en el centro. Os dejo la comparativa del mismo entorno con y sin gente.

Como iban con neveras, mochilas, bolsas de plástico… y aún tenían que pasar todos, aprovechamos para adelantarlos. En esta primera poza ya hay que mojarse obligatoriamente. El agua está cristalina, pero bastante fría.

Tras pocos metros llegamos a la siguiente poza que hay que superar a nado.

Y tras ella, un pequeño salto de agua precioso.

Pero que podría complicar la subida a personas con problemas de movilidad.

Tras este punto, continuamos la subida por zonas en las que aún tenemos que superar algún salto de agua más. El entorno es una maravilla.

Cuando queremos acordar, ya hemos llegado a la joya de la corona: la Charca de las Nutrias. Un agua cristalina, en un entorno precioso.

La tranquilidad es absoluta y así es como realmente se disfruta de estos lugares.

Por desgracia, el ser humano no se caracteriza por ser un animal silencioso… y mucho menos cuando van niños, pasando de un entorno relajante y casi paradisíaco, a esto…

Superar la Charca de las Nutrias no es sencillo ya que la piedra resbala bastante. Es por ello que la mayoría de la gente se queda ahí. Nosotros continuamos un poco más, y puedo deciros que hay un punto aún más complejo que ése: un pequeño salto de agua sobre roca caliza llena de verdín. Yo subí gracias a la ayuda de Miguel, y a él le costó bastante. Como digo, el verdín resbalaba muchísimo y al ser piedra caliza lisa, casi no había donde agarrarse. En el track aparece como “paso complejo”.

A partir de este punto la ruta es menos espectacular. El agua discurre entre las piedras hasta que llega un punto en el que vemos que se unen dos riachuelos.

Tras andar por un inmenso pedregal, llegamos a una última poza a partir de la cual todo el agua está filtrada bajo las piedras.

Tras un bañito para refrescarme, ponemos rumbo de vuelta al coche. Ese punto tan complejo de pasar a la ida, fue sencillísimo a la vuelta ya que era un tobogán natural; así que ambos disfrutamos de él.

A la vuelta nos encontramos de nuevo a la familia inmensa que adelantamos al principio de la ruta y, como os he enseñado en el vídeo de antes, estaban disfrutando de lo lindo del entorno “a su manera”, así que no nos paramos y continuamos nuestro camino.

Por desgracia, el que la gente vaya a visitar estos parajes no implica únicamente ruido, gritos y escándalo en general, sino también suciedad… 😦

Ahora nos quedaba el camino de vuelta: otros 2 kilómetros, pero bajo un sol abrasador.

Este río sigue siendo tan bonito como lo recordaba, una joya en plena sierra de Estepona. Esperemos que el ser humano no lo destruya. Por lo pronto, pudimos ver muchas menos ranas y libélulas que la otra vez que vinimos, y las que vimos eran sumamente huidizas. Aún así, Miguel pudo coger alguna  ranita y yo fotografiar alguna libélula.

Os recomiendo leer la entrada: Consejos para hacer ríos.

Para ver más fotos, pinchar aquí.

Para descargar el track, pinchar aquí.

Si os ha gustado la entrada y os ha sido útil para organizar vuestro plan, agradecería mucho vuestra ayuda para el mantenimiento del blog.

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3 comentarios en “RÍO CASTOR (2017)

  1. El nombre indica que hubo Castores en el pasado en ése bonito río. Y creo que deberíamos reintroducir los de nuevo, incluso aumentarían el caudal de agua.

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  2. El nombre indica que hubo Castores en el pasado. Deberían reintroducir de nuevo, éste echo haría aumentar el nivel de agua, y se podría practicar más deportes acuáticos y pesca.

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